El 13 de julio se estableció como fecha conmemorativa internacional que busca visibilizar esta condición del neurodesarrollo, para derribar estigmas y promover el diagnóstico y acompañamiento temprano para mejorar la calidad de vida de quienes padecen del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
Esta es una condición caracterizada por dificultades para mantener la atención con hiperactividad y comportamientos impulsivos que afecta a cerca del 5% a 10% de la población infantil a nivel mundial y que logra persistir en la edad adulta.
Es importante recordar que, más allá de ser una dificultad para concentrarse, el TDAH es un trastorno que puede impactar profundamente en la vida diaria de quienes lo presentan, afectando a su autoestima, su desarrollo personal, social, académico y también laboral.
¿En qué consiste el TDAH?
El TDAH se caracteriza principalmente por tres tipos de síntomas: déficit de atención, hiperactividad. Estos síntomas pueden obstaculizar el aprendizaje y el desarrollo de habilidades sociales, si no se detectan y atienden a tiempo.
Déficit de atención: dificultad para lograr mantener la atención en una misma actividad durante un mínimo de tiempo. Esto suele manifestarse con distractibilidad en la escuela, dificultades para seguir una clase, sensibilidad a cualquier ruido o distractor del entorno, problemas para mantenerse jugando con un mismo juguete mucho tiempo, tendencia a cambiar de juego de forma constante, entre otros.
Hiperactividad: alta actividad motora que dificulta al niño hacer una vida normal. No puede permanecer mucho tiempo quieto aunque sea en actividades que le gustan mucho, frecuentes cambios de postura, necesidad incontrolable de correr o trepar, incluso presencia de tic.
Dadas estas características, el niño puede presentar síntomas relacionados con la falta de atención, síntomas relacionados con la hiperactividad, o lo más común, ambos problemas.
Diagnóstico
Estudios muestran que suele diagnosticarse durante la infancia siendo más común en niños que en niñas. El TDAH no desaparece con la edad, si bien los síntomas pueden cambiar; la hiperactividad tiende a disminuir en la adolescencia, y puede desaparecer en la edad adulta, pero las dificultades de atención y de impulsividad pueden persistir o manifestarse de forma diferente en estas etapas.
Además, en ocasiones, el trastorno puede derivar o coexistir con frecuencia con otras perturbaciones o situaciones de salud mental.
Sin embargo, el TDAH se diferencia principalmente del autismo y del Síndrome Asperger (ahora clasificados juntos bajo el Trastorno del Espectro del Autismo o TEA) en la raíz de sus comportamientos: el TDAH es un problema de autorregulación e impulsividad, mientras que el autismo y el asperger se caracterizan por una diferencia en la comunicación social y una marcada rigidez cognitiva.
Diagnostico temprano y correcto
Para poder hacer un diagnóstico certero, el niño debe ser estudiado de forma integral, con el fin de evitar confundir los síntomas con otras patologías que pueden ir desde trastornos del aprendizaje de la lectoescritura, como dislexia, hasta problemas de visión o de audición. Por este motivo, el niño debe ser evaluado por parte de pediatras, orientadores escolares, neurólogos y psicólogos, con el fin de lograr el diagnóstico más preciso de una conducción tan diversa como es el TDAH.
Síntomas
Dificultades para mantener la atención o cambiar de tarea
Falta de atención a los detalles
Dificultades para seguir instrucciones y finalizar tareas
Olvidos frecuentes
Dificultad para planificar y organizar tareas, así como llevar a cabo un plan de acción
Inquietud motora
Hablar en exceso
Dificultades para regular emociones o tolerar la frustración
Hábitos
– Ser demasiado directo y sincero
– Interrumpir a la mitad de una frase
– No responder mensajes durante días
– Evitar planes o cancelar en último minuto
– Desconectarse en medio de una conversación
– Se híper enfoca en lo que realmente le llama la atención
Con información de Ciudad Maracay
