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Este es el misterioso órgano que se atrofia con la edad

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Foto: Archivo

El interés de la ciencia y la medicina se volcó en el último tiempo al timo, un órgano del sistema inmunitario que tiende a atrofiarse y casi desaparecer con la edad, tras la publicación de estudios que sugieren que su salud y tamaño podrían influir en la longevidad y en el riesgo de enfermedades crónicas.

Según un informe publicado en la revista Nature, los últimos hallazgos transformaron la percepción de este órgano, históricamente considerado irrelevante en adultos, abriendo la posibilidad de que su regeneración sea clave para una vida más larga y saludable.

¿Qué es el timo y por qué fue poco valorado?

El timo es una glándula ubicada en el tórax, responsable de la maduración de los linfocitos T, células esenciales para el funcionamiento del sistema inmunitario. Durante décadas, la comunidad científica lo consideró un órgano vestigial. Según Nature, en la década de 1920 algunos investigadores pensaban que su función era limitada y, años después, el Nobel de Medicina Peter Medawar llegó a describirlo como “un accidente evolutivo de escasa importancia”.

Este consenso empezó a cambiar en los años 60, cuando el inmunólogo Jacques Miller demostró que los ratones sin timo morían fácilmente por infecciones al no poder generar suficientes células inmunitarias.

El hallazgo impulsó la investigación sobre la función del órgano, que ahora se reconoce como esencial para la producción de linfocitos T, clave en la defensa contra infecciones y células malignas. A pesar de ello, en humanos el timo sufre una involución acelerada tras la pubertad: a los 40 años produce solo una cuarta parte de las células T que generaba en la infancia, y a los 65 apenas alcanza el 10% de esa capacidad, según datos recogidos por Nature.

El papel del timo en la salud y la longevidad

Diversos estudios recientes vincularon la salud del timo con la mortalidad y la incidencia de enfermedades graves. Otro trabajo publicado en Nature utilizó inteligencia artificial para evaluar imágenes radiográficas de 25.031 personas y determinó que una mejor salud tímica se asocia con menor mortalidad por todas las causas, menor incidencia de cáncer y menor mortalidad cardiovascular, incluso tras ajustar por edad, sexo, tabaquismo y comorbilidades. Los resultados se replicaron en una cohorte independiente del Estudio del Corazón de Framingham, donde la preservación del timo también se relacionó con menor mortalidad cardiovascular.

En línea con estos resultados, una investigación de 2023 reveló que personas a las que se les extirpó quirúrgicamente el timo presentaron casi tres veces más probabilidades de morir y el doble de probabilidades de desarrollar cáncer cinco años después de la operación, respecto a quienes conservaron el órgano. “Fue muy impactante”, sostuvo la inmunóloga Jennifer Cowan, citada por Nature, quien advierte que este tipo de hallazgos podría modificar la práctica clínica sobre la extirpación del timo.

¿Es posible regenerar el timo?

El primer intento documentado de regeneración tímica en humanos fue realizado por el criobiólogo Gregory Fahy, quien se administró hormona del crecimiento durante un mes con la esperanza de recuperar la masa tímica, inspirado en un estudio previo en ratas. Según Nature, la masa funcional del timo de Fahy casi se duplicó según resonancias magnéticas, aunque los efectos sobre su salud general no resultaron concluyentes en ese momento. Más adelante, experimentos en animales profundizaron en esta línea: un estudio publicado en PNAS describió que el implante de células secretoras de hormona del crecimiento y prolactina permitió a ratas ancianas regenerar tejido tímico y restaurar la capacidad proliferativa de sus células T a niveles similares a los de animales jóvenes.

En humanos, experimentos controlados han mostrado resultados similares. Un informe presentado en Sage Journals documentó el caso de un voluntario de 46 años, quien tras recibir hormona del crecimiento humana evidenció un aumento marcado de la masa funcional tímica, superando en más de tres desviaciones estándar la media esperada para su edad, junto a la restauración de parámetros inmunológicos.

El enfoque más avanzado actualmente es el cóctel de hormonas desarrollado por el propio Fahy y probado en un pequeño grupo de voluntarios. Tras un año de tratamiento, se observó una reversión promedio de dos años y medio en los “relojes epigenéticos” de los participantes, según Nature. Esta estrategia se encuentra en fase experimental, a la espera de validar su seguridad y eficacia en estudios de mayor escala.

El auge de la investigación y el interés comercial

El renovado interés por el timo captó la atención de empresas biotecnológicas e inversores. En enero, la compañía suiza TECregen recaudó 12,4 millones de dólares para desarrollar terapias de regeneración tímica, con el objetivo de ralentizar el envejecimiento y prevenir el cáncer, de acuerdo con información publicada por Nature. En octubre pasado, la estadounidense Zag Bio obtuvo una financiación inicial de 80 millones de dólares para avanzar en el mismo campo.

El propio Gregory Fahy dirige la biofarmacéutica Intervene Immune en California, dedicada al desarrollo de terapias regenerativas para el timo. Además, surgieron iniciativas como Thymofox, Tolerance Bio y Thymmune Therapeutics, que exploran el uso de anticuerpos, células madre y otras estrategias para restaurar la función tímica. “El interés actual en este campo es enorme”, afirmó Marcel van den Brink, presidente de City of Hope y cofundador de Thymofox, en declaraciones recogidas por Nature.

Limitaciones, retos y perspectivas

A pesar de los prometedores avances, persisten obstáculos técnicos y científicos. Uno de los principales retos es lograr que las terapias actúen específicamente sobre el timo, ya que este órgano carece en su mayoría de proteínas de superficie únicas que permitan dirigir los fármacos con precisión. Además, muchas de las moléculas candidatas deben administrarse por vía intravenosa, lo cual dificulta su uso a largo plazo.

Los estudios actuales tampoco aclararon por completo si la regeneración del tamaño del timo se traduce en una restauración funcional integral de la inmunidad. “Es fácil observar que se restablece el tamaño, pero no está tan claro si se conserva o no la funcionalidad completa”, advirtió la microbióloga Ann Griffith, citada por Nature. Además, subsisten cuestiones sobre los posibles efectos secundarios, como el aumento del riesgo de cáncer y alteraciones metabólicas asociadas al uso prolongado de hormonas.

La mayoría de las investigaciones se encuentra en etapas iniciales, y se espera que los resultados de los ensayos en curso aporten respuestas sobre la viabilidad y el impacto clínico de la regeneración tímica en humanos. Nature concluye que “apenas estamos empezando”, y aunque la promesa de prolongar la vida a través del timo es vista con cautela en la comunidad científica, el campo se transformó en una de las fronteras más dinámicas de la investigación biomédica contemporánea.

Con información de Infobae