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Así fue el sorprendente hallazgo del exoplaneta más tenue jamás fotografiado

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Foto: Archivo

Un planeta gigante que llevaba más de una década escondiéndose en los datos de los telescopios más potentes del mundo es noticia. Un equipo internacional de astrónomos encontró el exoplaneta más tenue jamás fotografiado directamente desde la Tierra sin haberlo planeado, mientras apuntaba sus instrumentos hacia otro objetivo en el mismo sistema estelar.

Fue mientras estudiaban un planeta ya conocido del sistema Beta Pictoris que los astrónomos se toparon con algo que llevaba más de una década escondiéndose entre las sombras: un tercer mundo gigante, frío y esquivo, al que bautizaron Beta Pictoris d. El hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal Letters, amplía a tres el número de gigantes gaseosos confirmados en uno de los sistemas estelares más observados de la astronomía moderna.

Un descubrimiento que nadie planeó

“Fue un descubrimiento fortuito”, reconoció Ben Sutlieff, astrónomo de la Universidad de Edimburgo y colíder del estudio. El equipo original tenía otro objetivo: estudiar cómo había cambiado con el tiempo Beta Pictoris b, el planeta más conocido del sistema. Nadie esperaba encontrar un vecino invisible que llevaba años pasando inadvertido.

La estrella anfitriona, Beta Pictoris, se ubica a apenas 64 años luz de la Tierra y es la segunda más brillante de la constelación de Pictor. Con casi el doble de la masa del Sol, un 50% más de tamaño y nueve veces su luminosidad, esta estrella es también extraordinariamente joven: tiene apenas 23 millones de años. Tan joven que aún está rodeada de enormes discos de escombros —las polvorientas guarderías donde nacen los planetas— que se extienden cinco veces más lejos que la distancia entre el Sol y Plutón.

Cien veces más tenue que su vecino

Obtener imágenes directas de planetas es uno de los mayores desafíos de la astronomía: las estrellas pueden brillar hasta mil millones de veces más que sus planetas, que quedan literalmente sepultados en ese resplandor. Beta Pictoris d es 100 veces más tenue que Beta Pictoris b, el planeta más famoso del sistema, lo que explica por qué pasó desapercibido durante tanto tiempo.

“Parece que el planeta d ha estado jugando al escondite con nosotros durante más de una década, y solo ahora podemos decirle ‘te encontramos’”, afirmó Jayne Birkby, profesora de astrofísica de la Universidad de Oxford y coautora del estudio, en declaraciones recogidas por The Astrophysical Journal Letters.

A diferencia de sus “hermanos mayores” —Beta Pictoris b y Beta Pictoris c, gigantes gaseosos con aproximadamente diez veces la masa de Júpiter y temperaturas extremas—, el recién confirmado planeta es más frío y menos masivo: su masa es apenas 2,4 veces la de Júpiter y su temperatura efectiva ronda los 330 °C (626 °F). Se encuentra además a mayor distancia de su estrella que los otros dos, a una separación comparable a la de Neptuno respecto al Sol.

El proceso de detección fue largo y combinó tecnología de vanguardia con paciencia. Las primeras señales surgieron en diciembre de 2025, con observaciones del instrumento ERIS del Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile. La señal fue lo suficientemente clara: una relación señal/ruido de 14,9 en el espectro infrarrojo, a 1.127 milisegundos de arco de la estrella, equivalente a unas 22 unidades astronómicas, según el citado documento.

Para descartar que se tratara de una estrella de fondo, el equipo rastreó archivos del Telescopio Espacial James Webb (JWST) con datos de 2023 y 2025, y encontró señales compatibles en observaciones del instrumento SPHERE del VLT que se remontan a 2014. El planeta había estado presente en los datos durante once años sin que nadie lo identificara, en parte porque su órbita lo mantenía cerca de la estrella o solapado visualmente con el brillante Beta Pictoris b.

Su órbita, con un semieje mayor de 26 unidades astronómicas y una inclinación de 89°, es coplanar con la de sus dos compañeros y tiene un período de aproximadamente 91 años.

Uno de los interrogantes persistentes sobre Beta Pictoris era la causa del perfil interior de su disco de escombros, cuya zona más densa comienza entre 30 y 50 unidades astronómicas de la estrella. Los dos planetas conocidos no alcanzaban a explicar esa estructura. La confirmación de Beta Pictoris d resuelve ese misterio: su posición orbital es consistente con el rol de “planeta escultor”, es decir, un cuerpo cuya influencia gravitacional mantiene el borde interior del disco en su lugar a través de interacciones con los planetesimales circundantes.

Los modelos aplicados por el equipo estiman una masa mínima de 1,3 masas de Júpiter y una órbita máxima de 31 unidades astronómicas para que ese efecto sea posible, valores que coinciden con las mediciones obtenidas.

Una atmósfera inusual y un gemelo inesperado

El análisis de los colores infrarrojos del planeta, en particular los datos del JWST, reveló una atmósfera con fuerte absorción de dióxido de carbono (CO₂) y un enriquecimiento en metales inusual respecto a objetos de masa planetaria libres de similar edad y temperatura. Esa firma química lo distingue de enanas marrones comparables y lo acerca a otro exoplaneta de la misma asociación estelar: 51 Eri b.

La similitud entre ambos mundos —luminosidad, masa y temperatura prácticamente idénticas— sugiere según los expertos, procesos de formación o evolución compartidos. Beta Pictoris d es, además, solo el segundo exoplaneta con tipo espectral medio-T detectado por imagen directa, y el primero hallado en un sistema que ya contaba con dos gigantes previamente confirmados.

“Los sistemas con múltiples exoplanetas detectados directamente son el ‘santo grial’ de los descubrimientos, porque pueden enseñarnos mucho sobre cómo son los diferentes exoplanetas en el mismo entorno de formación”, señaló Sutlieff en declaraciones publicadas junto al estudio.

Beth Biller, astrónoma de la Universidad de Edimburgo, apuntó que muchos de los sistemas de exoplanetas observados directamente parecen albergar múltiples gigantes, y que probablemente “hay aún más planetas de menor masa ocultos en estos sistemas que podrían ser revelados con los instrumentos del ELT”. El Extremely Large Telescope (ELT), actualmente en construcción en Chile, y su instrumento METIS prometen llevar la detección de exoplanetas a una nueva escala de sensibilidad, con capacidad para revelar mundos que hoy permanecen fuera del alcance de cualquier observatorio.

Con información de Infobae