La mastopexia, o levantamiento mamario, emerge como una respuesta a un nuevo paradigma. Según especialistas, cada vez más mujeres eligen procedimientos que buscan un resultado natural en lugar de incrementar el tamaño de las mamas.
Esta tendencia se vincula con la búsqueda de resultados naturales, la recuperación de la forma original después de cambios físicos como embarazos, lactancia o variaciones de peso y la decisión de optar por alternativas individualizadas en función de la anatomía y las expectativas de cada paciente.
De acuerdo con el testimonio del doctor Juan Manuel Serén, cirujano plástico y creador del protocolo ERABAS de Rápida Recuperación en cirugía mamaria, la demanda actual se orienta a restaurar la forma y la posición de las mamas tras determinadas etapas de la vida, sin modificar necesariamente el volumen.
¿Qué es la mastopexia y cuándo está indicada?
La mastopexia o levantamiento mamario es una cirugía destinada a elevar y remodelar las mamas cuando el tejido mamario o el complejo areola-pezón descienden. Según la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires (SCPBA), su objetivo principal es corregir la posición de las areolas y devolver turgencia y forma a la mama.
La Mayo Clinic explica que consiste en extirpar el exceso de piel y remodelar el tejido para elevar las mamas, especialmente cuando presentan flacidez, los pezones apuntan hacia abajo o las areolas están desproporcionadas. La clínica advierte que los embarazos posteriores pueden alterar los resultados obtenidos.
El procedimiento puede requerir la reubicación de las areolas en una posición más central, la eliminación de exceso de piel y el modelado del tejido glandular. Dependiendo del grado de ptosis (caída) y del volumen final deseado, es posible recurrir a la colocación de implantes mamarios. En cuanto a las cicatrices, pueden ubicarse alrededor de la areola, en sentido vertical o en T invertida, en función de la cantidad de piel a eliminar.
Serén aclara: “Muchas pacientes tienen un volumen mamario adecuado, pero sienten que la mama perdió su posición. En esos casos, agregar volumen no necesariamente resuelve el problema. Primero hay que entender qué necesita esa mama”. De este modo, la mastopexia se diferencia del aumento mamario, cuyo propósito es incrementar el volumen mediante implantes, ya que se enfoca en reposicionar y modificar la forma.
Entre las causas más frecuentes de caída mamaria se encuentran el embarazo, la lactancia, variaciones de peso, el envejecimiento natural de los tejidos y factores hormonales. Durante el embarazo, el crecimiento mamario y los cambios posteriores a la lactancia pueden generar pérdida de firmeza o descenso del tejido. La recuperación de la posición y la forma original se convierte en el motivo principal de consulta.
¿Cuál es el objetivo de la mastopexia?
El doctor Serén observa un cambio en el perfil de las consultas: “En los últimos años cambió mucho el motivo de consulta. Muchas mujeres no llegan buscando más volumen, sino recuperar una forma que tenían antes de determinadas etapas de la vida. Escuchamos frases como ‘no quiero ser más grande, quiero volver a sentir que mi cuerpo guarda proporción’”. Esto marca una diferencia respecto del pasado, donde el aumento mamario con implantes dominaba la escena de la cirugía estética.
Para el experto, la cirugía plástica moderna prioriza resultados naturales y la personalización de la indicación. “La indicación debe partir de la evaluación de cada paciente y no de una técnica aplicada de manera general”, señala y destaca la importancia de analizar la calidad de la piel, la cantidad de tejido mamario y las expectativas reales sobre el resultado.
La SCPBA coincide en que la indicación del procedimiento debe surgir de una evaluación integral, que contemple anatomía y expectativas. La elección de la técnica depende de estos factores y no de una solución única.
El proceso quirúrgico y el camino hacia la recuperación
La mastopexia se realiza bajo anestesia general y puede extenderse entre una hora y media y tres horas, dependiendo del grado de levantamiento necesario. El procedimiento incluye la reubicación de las areolas y la remodelación de la mama, eliminando el exceso de piel y, en ocasiones, utilizando mallas de P4HB (poli-4-hidroxibutirato), un biomaterial reabsorbible que brinda soporte y estabilidad a largo plazo en pacientes seleccionadas.
Según la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS), la mastopexia puede realizarse sola o combinarse con aumento mamario cuando existe pérdida de volumen asociada. En pacientes con suficiente tejido mamario, una mastopexia aislada suele ser suficiente. La decisión sobre la incorporación de implantes depende de la evaluación individual y de los objetivos de la paciente. Serén enfatiza: “La decisión no debe estar basada solamente en el deseo de aumentar o no aumentar. Hay que evaluar qué procedimiento permite lograr el resultado más equilibrado para cada cuerpo”.
En cuanto a la recuperación, la SCPBA indica que las pacientes pueden retomar actividades habituales en una semana, limitando el ejercicio físico durante un mes. Es común sentir tensión, edema, hematomas y molestias en la zona tratada. El uso de un corpiño sin costuras se recomienda durante los primeros meses. Los riesgos incluyen hematomas, seroma, infecciones, alteraciones en la sensibilidad y complicaciones relacionadas con los implantes en caso de utilizarlos, como contractura capsular o ruptura.
La Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (SACPER) subraya que la cicatrización es un proceso prolongado, y aunque las cicatrices son permanentes, tienden a hacerse menos visibles con el tiempo si se siguen las recomendaciones médicas. La satisfacción con la mastopexia es mayor cuando la paciente comprende la intervención y mantiene expectativas realistas.
Con información de Infobae




