El Gobierno de Brasil implementó un plan de monitoreo intensificado ante el desarrollo del fenómeno climático El Niño en el Pacífico ecuatorial. De acuerdo con el Centro de Predicción Climática (CPC) de la NOAA, existe un 97 % de probabilidad de que el evento se intensifique hasta finales de 2026, por lo que las autoridades buscan mitigar sus efectos en la economía y el sector agropecuario para la campaña 2026/2027.
La estrategia, diseñada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (Mapa), contempla medidas preventivas, la evaluación de seguros rurales y un seguimiento constante sobre los costos de producción y el precio de los alimentos.
Para ello, diversas entidades estatales, entre ellas el Instituto Nacional de Meteorología (Inmet), la Secretaría Nacional de Protección y Defensa Civil, el Cemaden y la Agencia Nacional de Aguas, han unificado esfuerzos en la difusión del boletín «Panel El Niño 2026-2027».
Las alarmas se encendieron debido al incremento atípico de las temperaturas del mar en el Pacífico registrado desde mayo. Según el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI) de la Universidad de Columbia, el promedio del índice Niño 3.4 alcanzó una anomalía de 2,1 °C, por lo que se proyecta el pico de mayor intensidad entre octubre y diciembre.
Efectos en el territorio brasileño
Para el segundo semestre del año se anticipa un escenario de alta inestabilidad climática. En la región sur de Brasil, las precipitaciones superarán la media histórica, mientras que en las zonas central y norte se esperan lluvias por debajo de lo habitual, acompañadas por olas de calor e incendios forestales.
El impacto de las lluvias ya ha comenzado a sentirse en el estado de Río Grande del Sur, donde el Centro de Operaciones de Defensa Civil reportó afectaciones en aproximadamente 60 mil personas en 218 municipios. Según el último balance oficial, el 91,6 % de los afectados se encuentra desplazado de sus viviendas, entre ellos 488 personas en el valle de Taquari.
Con información de VTV




