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Llegaron en bote a una isla desierta y la transformaron en su hogar

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En medio de las aguas turquesas del Mar de Cortés, frente a la península de Baja California Sur, en México, se encuentra El Pardito, una diminuta isla rocosa que desafía toda lógica. Sin calles, sin autos y sin las comodidades de una ciudad, este pequeño territorio es el hogar de una sola familia desde hace más de cien años.

La historia de los Cuevas parece salida de una novela de aventuras. Todo comenzó en 1923, cuando el pescador Juan Cuevas Ramírez decidió instalarse junto a su esposa Paula en lugar aislado, sin habitantes y con abundantes recursos pesqueros para construir una nueva vida.

A pesar de las dificultades – El Pardito tiene apenas una hectárea de superficie y no cuenta con fuentes naturales de agua dulce- Juan y Paula levantaron las primeras viviendas y formaron una familia de nueve hijos. Con el paso de las décadas, varias generaciones de los Cuevas continuaron viviendo allí y los más jóvenes aseguran que también morirán en ese lugar.

A más de un siglo de aquella aventura, los Cuevas siguen siendo los únicos habitantes permanentes de la isla. Su modo de vida sigue ligado al mar y a la conservación de los recursos naturales, y con el tiempo desarrollaron prácticas de pesca sustentable y se convirtieron en guardianes de las aguas que rodean el islote.

En los últimos años, las nuevas generaciones encontraron una manera de complementar los ingresos provenientes de la pesca: abrir las puertas de El Pardito al turismo. Los visitantes pueden conocer cómo se vive en una de las islas habitadas más pequeñas del mundo, escuchar las historias familiares y experimentar de cerca una forma de vida que, prácticamente, ya está en extinción.

Los descendientes recuerdan que el fundador de la comunidad recorrió distintas islas antes de tomar una decisión definitiva. “Anduvo calando donde no hubiera mosquitos”, recordó uno de sus hijos, ya anciano, al explicar cómo su padre exploró distintos rincones del Mar de Cortés hasta encontrar el sitio ideal para asentarse.

En un reportaje realizado por el youtuber @MsLizardfly, otro de los descendientes, nieto de aquella pareja pionera, relató las dificultades que enfrentaban para desplazarse por la región. “A remo, puro remo y a la vela”, resumió sobre los viajes que realizaban en una época en la que los motores todavía no habían llegado a estas aguas.

Las embarcaciones eran extremadamente rudimentarias. “Una canoa de tronco de árbol”, detalló otro de los miembros más longevos de la familia, quien escuchó las historias directamente de sus padres. Según su relato, “cuando faltaba el viento las embarcaciones quedaban a la deriva hasta que una nueva ráfaga permitía continuar el viaje”.

Con información de La Patilla