El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retomó el papel de mediador en Ucrania al enviar el fin de semana a sus emisarios a ambas capitales en conflicto, pero no ha logrado ningún compromiso para detener la actual escalada militar.
Los enviados de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, mantuvieron intensas consultas con los presidentes ruso, Vladímir Putin, y ucraniano, Volodímir Zelenski.
Las reuniones del sábado en Moscú y el domingo en Kiev supusieron la reanudación de los contactos entre EEUU y los bandos enfrentados, que se interrumpieron en febrero pasado debido al comienzo de la operación militar contra Irán. Witkoff viajó por última vez a Rusia en enero pasado, tras lo que centró su labor en las negociaciones con Teherán y el gobierno israelí.
En estos más de seis meses, apenas ha habido novedades en el frente, pero se ha producido una peligrosa escalada en la retaguardia con los ataques ucranianos contra refinerías y almacenes de comercio electrónico rusos, y un incremento exponencial de los bombardeos rusos con misiles balísticos contra Kiev y los puertos ucranianos en el mar Negro, especialmente Odesa.
Por ese motivo, en julio y agosto se ha disparado el número de víctimas civiles; Ucrania tiene cada vez mayores problemas para repeler los ataques aéreos enemigos y Rusia experimenta una grave crisis de combustible.
Con información de EFE




