16 de septiembre del 2021

A los 95 años, enseña yoga a compañeros de residencia

Más de 300 millones de personas practican yoga, entre ellas June Blank, quien a sus 95 años celebró este lunes el Día Internacional del Yoga con una clase para sus compañeros de la lujosa comunidad de la tercera edad donde vive en Florida (EE.UU.).

En un salón decorado con lámparas de cristal, mullidas alfombras, sofás de terciopelo y arreglos de flores artificiales, Blank, que lleva 50 años practicando la antigua disciplina originaria de la India, hizo moverse y respirar de manera controlada a una veintena de residentes de The Palace Suites, algunos mayores que ella.

«No se queden sentados nada más. Moverse es mover la circulación y eso es bueno para el cuerpo y para tener una mente más aguda», dijo la «yogui» Blank a los alumnos de una clase especial con motivo del Día Internacional del Yoga, que desde 2015 se celebra anualmente cada 21 de junio por decisión de la ONU.

Yoga para el bienestar

El primer ministro indio, Narendra Modi, fue el impulsor de este día internacional que en 2021, el año después del estallido de la pandemia de covid-19, lleva el lema de «Yoga para el bienestar» e insta a su práctica para promover la salud integral de la persona.

La palabra «yoga» proviene del sánscrito y significa unidad porque simboliza la unión del cuerpo y la mente.

Es eso precisamente lo que Blank destaca del yoga en unas declaraciones a Efe antes de la clase que brindó a algunos de sus compañeros de The Palace Suites, situado en Kendall, en el condado de Miami-Dade.

Esta «deliciosa experiencia» sirve al cuerpo y a la mente y alienta la espiritualidad, señala esta mujer de 95 años con una flexibilidad visiblemente muy superior a la de sus coetáneos de The Palace Suites, que viven en apartamentos particulares pero disfrutan de los servicios comunes y de la atención del personal médico y de enfermería.

Normalmente Blank ofrece su clase los martes por la tarde, pero hoy era un día especial y una veintena de personas de 70 años en adelante acudieron a la cita ayudándose de caminadores para evitar caídas.

Profesora de yoga por muchos años en la universidad Miami Dade College y en la Yoga Research Foundation, Blank no solo les enseña a respirar y a hacer posturas relativamente fáciles, sino que trata de inculcarles buenos hábitos y de reflexionar sobre distintos temas.

Todas las posturas las hacen sentados, la mayoría en sillas, pero alguno también en un cómodo butacón, o de pie, en este caso cuando la clase alcanza su máxima intensidad.

Un yoga de silla

Aquí no hay esterillas de yoga por el piso. Solo los pies de los practicantes tocan las alfombras de lana con recargados dibujos.

Benedicto Romero, de 87 años y nacido en «la costa» de Colombia, cerca de Cartagena, es uno de los tres únicos hombres atraídos por la clase de yoga.

Según dice a Efe, June Blank «sabe lo que hace» y sus ejercicios  hacen que trabaje músculos que no se mueven cuando él camina, que, antes del yoga, en el que lleva solo dos clases, eran el arma principal de Benedicto para mantenerse en buena forma.

 Vía EFE

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