La mujer policía que tuvo una relación sentimental de tres años con uno de los militantes independentistas que investigaba en Cataluña (noreste de España) tuvo una actuación correcta, según la Audiencia Provincial, que ha archivado la querella que presentó el investigado por “torturas con resultado de lesiones graves psiquiátricas”.
La joven policía se infiltro en movimientos independentistas catalanes en 2020 y estableció una relación sentimental con uno de los militantes de los grupos que investigaba.
El activista supo que su novia era policía gracias a una investigación periodística del medio de comunicación La Directa, y en el documental ‘Inflitrats’ de la televisión pública catalana relató que conoció a la agente en una asociación antirracista de Girona (noreste).
“Establecimos una relación que fue muy rápida y muy intensa, de larga duración. Había un proyecto de vida muy encarado en el que teníamos la intención incluso de mudarnos a una casa y la proyección de una vida hacia un camino familiar”, dijo.
“El cerebro no es capaz de entender ni analizar la vivencia que estás teniendo, porque una parte de tu cerebro y de tu corazón siguen queriendo a esa persona. No desaparece de un día para otro”, añadió.
En la querella presentada en nombre del activista y de diversas entidades con las que tuvo vinculación, el letrado Benet Salellas denunciaba la actuación de la policía infiltrada, a la que se acusaba de “un delito de torturas con resultado de lesiones graves psiquiátricas y un delito de revelación de secretos”.
El juez instructor desestimo la querella el pasado mes de mayo y ahora la Audiencia de Girona ha ratificado esta decisión al considerar que la actuación de la agente fue correcta y no infringió la legalidad ni había prueba de que se excediera en las órdenes recibidas.
El magistrado ponente señala que la relación entre el activista y la agente “fue consentida” y que no puede concluirse que “la querellada se prevalece de su condición de funcionario público en su actuar; es más, la habría omitido, a fin de iniciar la relación sentimental, sin que la relación relatada pueda calificarse como degradante o humillante”.
Para el ponente, “si la condición de la agente hubiera quedado oculta, el denunciante no habría percibido ninguna cosificación”.
Apunta en este sentido que la condición de policía de la querellada se reveló por una investigación periodística, de modo que, afirma, “en ningún momento existe voluntad de revelar la realidad por parte de la agente, con el efecto negativo originado con la misma”.
El abogado Benet Salellas ya avanzó que si la Audiencia de Girona ratificaba la decisión del juzgado de instrucción, acudirían al Tribunal Constitucional.
Con información de EFE






