La Comisión Presidencial para la Recuperación de la Universidad Central de Venezuela (UCV) avanza en la demolición del denominado “Galpón de Estudios Políticos”, una de las tres estructuras improvisadas ubicadas frente al pasillo de la Escuela de Derecho, las cuales no forman parte del proyecto original del arquitecto Carlos Raúl Villanueva.

Estas edificaciones, construidas con materiales pobres y estructuras ligeras, se erigieron para proteger de la intemperie los materiales de construcción, maquinaria mediana y pequeña y herramientas pero, tras cumplir su función, no fueron desincorporadas.
El Informe Jurídico sobre la restitución o reposición a la condición originaria de la UCV (2023) certifica que casi todos los galpones fueron demolidos:
“En una fotografía aérea del año 1949, cuando se estaba erigiendo el área médica al oeste del campus, observamos galpones en el perímetro del Hospital Clínico Universitario y de otras instalaciones médicas, de igual manera ocurrió al norte cerca de los edificios de las residencias estudiantiles y al este en el estadio Olímpico, pero a medida que culminaron las obras, estos galpones se demolieron”, apunta la arquitecta Aguedita Coss Lanz.
Compromiso con la UNESCO
Por esta razón, después que la UNESCO declaró a la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio de la Humanidad el 2 de diciembre de 2000, el organismo internacional exigió demoler los depósitos y restituir el paisajismo.
Al respecto, el abogado y también Doctor en Patrimonio Cultural, Octavio Sisco, recuerda: “Al postularse la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC) ante la Unesco, tanto la UCV como el Estado venezolano reconocieron la condición efímera de estas construcciones y asumieron el compromiso formal de demolerlos, al igual que la tabiquería en la planta baja del edificio del Museo ubicado en Plaza del Rectorado. Ese documento es de junio del 2000. Es decir, se trata de una deuda asumida hace un cuarto de siglo”.
De hecho, el artículo 6 de la Convención del Patrimonio Mundial establece la obligación de “adoptar las medidas jurídicas, científicas, técnicas, administrativas y financieras adecuadas para proteger el patrimonio así como no adoptar deliberadamente medidas que puedan causar daño, directa o indirectamente, a su patrimonio o al de otro Estado Parte”
Además, de acuerdo con Sisco, el Estado al suscribir y hacer ley la Convención sobre la Protección Mundial, Cultural y Natural también asume una serie de compromisos para el mantenimiento y preservación de monumentos y sitios inscritos en la Lista de Patrimonio.
El experto agrega que no solamente se han utilizado viejos galpones para dar clases, sino que se ha propiciado la construcción de “edificios-módulos” de bloques de concreto sin revoque con techos de asbesto-cemento que dan prueba de una subestimación del valor del campus.
Peligro ambiental
Al respecto, el arquitecto restaurador Lesmes Castañeda explica que estas construcciones temporales fueron elaboradas con materiales y acabados rústicos cuyas características y calidades acordes a la corta duración que tendrían.
Además, estos galpones están techados con asbesto, un grupo de minerales fibrosos que se utilizaban por su resistencia al calor pero que hoy se encuentran prohibidos pues la inhalación de sus fibras causa cáncer de pulmón y mesotelioma, un tumor que se origina en el mesotelio, una membrana de células que recubre los órganos internos del cuerpo.
El asbesto es considerado “comprobadamente cancerígeno” por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente, la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud.
“Es una sustancia incompatible con los principios generales de la arquitectura que están vigentes”, indica Castañeda, quien agrega que la demolición de los galpones forma parte de la profilaxis espacial.
“También se debe eliminar la ocupación de pasillos, de circulación, que son públicos, por oficinas u otras dependencias. Quitar los plafones o rejas que se han colocado de forma excesiva. Nuestro compromiso con la UNESCO es ir eliminando gradualmente todo esto”.
Reacciones diversas
La demolición del galpón central fue festejada por diversos sectores incluyendo la prestigiosa Revista Entre Rayas, un medio que desde 1992 se dedicada a divulgar la arquitectura como hecho cultural: “Hoy al visitar la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV (FAUUCV) se puede observar una excelente vista de la fachada norte, la cual estuvo «oculta» durante 50 años por uno de los tres galpones provisionales, el cual ya fue demolido”.
“La FAUUCV cumplió el pasado 20 de octubre 72 años de su creación y observarla desde otro ángulo, en este caso en su fachada norte, es un gran regalo. Ojalá que los otros dos galpones provisionales corran la misma suerte y se pueda construir el proyecto que está asignado a ese terreno”, agregó el medio especializado en arquitectura.
Sin embargo, la demolición ha sido “rechazada enérgicamente” por la Federación de Centros Universitarios (FCU) mediante un comunicado emitido el pasado mes de octubre, donde reconocen que “estos espacios no forman parte del proyecto original de Villanueva” pero argumentan que “han sido históricamente utilizados por la comunidad académica”.
En este sentido, lamentan que, durante decenas de años, las distintas autoridades universitarias no hayan establecido sedes permanentes en Caracas para la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos, Idiomas Modernos, Artes y Salud Pública.
“La falta de una sede, no solo de la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos, sino de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, es algo que ha afectado a los estudiantes por décadas, tomando en cuenta que los considerados como espacios de facultad realmente no lo son. Considero que se pueden activar protocolos para la construcción de espacios que no sean galpones pero le devuelvan la dignidad y el sentido de pertenencia a los estudiantes afectados”, indicó la estudiante de Estudios Políticos, Dioselys González.
A juicio de Dioselys, la Comisión Presidencial ha trabajo para restituir el orden en la UCV pero lamentablemente no ha sabido capitalizar sus actuaciones: “El FCU posicionará que la Comisión es irresponsable porque no asegura salones de clases para los estudiantes”. No obstante, esta labor no le corresponde a la comisión.
Al respecto, el profesor, ingeniero y encargado de la Comisión, Francisco Garcés, explica que “dependiendo del lugar donde uno se meta encontrará diferentes posiciones. Por ejemplo, la opinión de la revista especializada en arquitectura es abrumadoramente a favor. Otros, dependiendo de quien hable del tema, toman una u otra posición. Pero lo cierto es que los espacios universitarios los administran únicamente las autoridades universitarias. Nosotros estamos apegados al compromiso con la UNESCO y el patrimonio, el cual no puede convivir con estructuras no planificadas, con deficiencias notables, sin baño, sin climatización”.
Para Garcés, el hecho de que se dicten materias en estos galpones hace pensar que la UCV tiene unas carreras de primera y otras de segunda: “¿Por qué si tenemos espacios adecuados, correctos, aptos, tenemos que usar una infraestructura tan precaria para dar y recibir clases? Toda la Facultad de Medicina tiene espacios hermosos, bien dotados, etc. ¿Podrían sumarse estas escuelas a él? Esto es algo que debe discutir la universidad, las autoridades, porque todos merecen espacios adecuados. Además, los techos de asbesto representan un gran peligro para la población y toda esa estructura ya está contaminada. Entonces ¿por qué invertir en algo no patrimonial, que no forma parte del proyecto y que nos hace daño?”, finaliza.
Hasta el momento, la Comisión ha refaccionado 686 salones, 234 laboratorios, 615 oficinas, 495 salas de baño, 142 consultorios, trece auditorios e igual número de anfiteatros, además de nueve gimnasios, catorce canchas, seis obras de arte y cinco quirófanos. A la par, continúa racionalizando los espacios.
Comunicación de la Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV






