La Comisión Presidencial para la Recuperación de la Universidad Central de Venezuela (UCV) rescata la zona industrial de este campus, ubicada detrás del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, donde se encontraba la antigua Dirección de Servicios Generales de la Ciudad Universitaria.
Hoy se realizan labores de recolección y retiro de los desechos sólidos, escombros y chatarra que durante años fueron arrojados y acumulados en la zona, la demolición de estructuras improvisadas, el corte de la maleza y la recuperación del área vegetal, la limpieza y desinfección del área, así como la evaluación y el despeje de las edificaciones recuperables. De igual manera, se implementará un plan que proporcione más seguridad en el sector.
De acuerdo con el ingeniero Felix Bellorín, encargado durante años del mantenimiento del campus, este sector fue vandalizado por el hampa al punto que en el año 2016, la UCV se vio en la obligación de mudar “lo poco que quedaba” hasta la actual zona de carpintería, un galpón cercano a la entrada de las Tres Gracias. Además, tras la pandemia, la situación empeoró.
Antiguamente en este sector, recuerda Bellorín, se encontraban los talleres de mecánica y carpintería de la UCV, pues en aquel entonces, la dirección de servicios generales se encargaba de mantener toda la infraestructura del campus incluyendo la realización de marcos, puertas y ventanas; el trabajo de demarcación y el asfaltado de vías. Pero de estas estructuras que estaban destinadas, originalmente a distintas funciones de Servicios Generales de la CUC, “solo quedaron caparazones”.
Por tanto, se tiene previsto en un mediano plazo, recuperar la funcionalidad de los talleres de mantenimiento que estaban operativos anteriormente.
Además, al oeste, se encontraba el vivero que servía para reponer las especies vegetales arbóreas del campus, el cual fue abandonado.
En el lugar aún se encuentra una construcción donde funcionaban las calderas que proporcionaban vapor y agua caliente a muchos edificios de la universidad, así como la edificación que fungía de lavandería para la lencería que se utilizaba en el Hospital Clínico Universitario. Ambas estructuras están siendo evaluadas para iniciar un proceso posterior de recuperación.
“Esas calderas suministraban agua caliente y vapor a toda la Ciudad Universitaria a través de una serie de túneles que conectan todo el campus, donde los edificios más importantes se unen a través de unas galerías subterráneas que aún cuentan con partes accesibles. Sin embargo, esas calderas ya no están, ni las tuberías, todo fue desmantelado, hoy es importante el trabajo de saneamiento y la reconfiguración de la zona”, explica Bellorín.
Al respecto, la Comisión Presidencial sigue empeñada en cumplir los compromisos establecidos con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), organismo que declaró a la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio de la Humanidad el 2 de diciembre de 2000, pero –a la par- exigió la aplicación de algunas medidas necesarias para conservar este título.
De hecho, al postularse la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC) ante la Unesco, tanto la UCV como el Estado venezolano reconocieron la condición efímera de algunas construcciones improvisadas, comúnmente conocidas como galpones, y asumieron el compromiso formal de demolerlos y de devolver el campus a lo contemplado en el proyecto original del arquitecto y urbanista, Carlos Raúl Villanueva.
Nota de Prensa






