El padre Franklin Manrique, párroco de María Madre del Redentor en Los Naranjos y asesor pastoral familiar de la Arquidiócesis de Caracas, fue capellán del colegio Belén, fundado por la madre Carmen Rendiles, donde aún sigue colaborando con estas hermanas. Este colegio fue clave en el caso de la joven Fabiola, el primer milagro que se le atribuyó a Carmen para ser beata en el año 2018.
Franklin manifestó que estos días previos a la canonización han servido para revivir lo que fue esta experiencia desde la misericordia de Dios. “Justamente el año de la beatificación, que se realizó aquí en Caracas, la familia de esta joven estaba atravesando un momento muy difícil”, explicó en el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias.
Fabiola estaba hospitalizada y su mamá cuenta que encendió el televisor y en ese momento se transmitía la beatificación de la madre Carmen; luego, por medio de su familia y por diferentes medios y amigos fueron conociendo sobre su legado, hasta que se acercaron al Colegio Belén.
“Ella se acerca, habla con una de las hermanas, luego habla conmigo y hacemos un primer contacto que es visitar a la joven en la residencia de su abuela, haciendo la unción de los enfermos”, relató.
El padre Franklin explicó que en una eucaristía solicitada por la familia de la joven, día en el que Fabiola cumplía sus 18 años, después de que los médicos autorizaron que podían sacarla en silla de ruedas, el padre pidió a una de las hermanas que, por favor, sacara la reliquia de la madre Carmen, además del cuadro que se le atribuye a la intercesión.
“Se da la bendición final, la oración final, la bendición. Y antes de despedirnos, yo le digo vamos a orar. Una vez las hermanas se acerca y en ese momento, la madre Graciela toma la reliquia y como puede la introduce en las manos de Fabiola, que tenía las manos muy entumecidas. Oramos solamente en silencio. Una de las hermanas le dijo ‘tú eres una niña muy hermosa: madre Carmen va a pedir por ti’. Luego yo le digo a su mamá Dios te va a sorprender, solo tienes que decir ‘gracias, señor. Gracias’”, dijo el padre.
Un 18 de septiembre del 2018 su familia contaba que la veían muy apagada, como si se estuviera consumiendo y embargándoles gran tristeza a todos. El 19 de septiembre en la mañana, su mamá dijo que Fabiola le pide que le dé el teléfono para hablar con su abuela, esto después de pasar más de cuatro meses sin hablar ni gesticular para nada.
“Yo digo que este milagro es la respuesta de la oración de toda una familia que le pide a Dios por la intercesión de madre Carmen, porque Fabiola estaba allí sin ningún tipo de movilidad y es toda su familia la que ora. Entonces es un milagro para toda una familia en oración. Y es un regalo de Dios desde su misericordia de escuchar nuestras súplicas y oraciones”, agregó el padre Franklin.
El padre Franklin Manrique cree que para entender mejor el legado de la madre Carmen Rendiles y el Dr. José Gregorio Hernández, quienes este domingo 19 de octubre se convertirán en los primeros santos venezolanos, hay que hacer énfasis en una palabra que es la esencia de la iglesia. Esta palabra es servicio.
El caso de José Gregorio está claro: un hombre entregado al servicio de los más necesitados, ejerciendo su medicina siempre como un apostolado para ayudar a los demás. Carmen Rendiles, por su parte, como una mujer de servicio con generosidad y entrega, dando una gran lección de vida, pues aunque nació sin su brazo izquierdo, entregó un servicio de calidad en su hogar y en la docencia, incluso yendo más allá, al ser parte de la iglesia.
“Es una invitación para todos nosotros el mirar estos dos santos: de un hombre maravilloso, médico y laico, como José Gregorio, y esta mujer que no se sintió nunca limitada, que no se sintió nunca limitada a pesar de que le faltaba un brazo. Para mí es un ejemplo de lo que es la esencia de la mujer venezolana, entregada, trabajadora, auténtica, echada pa’ lante”, dijo el párroco.
“Tenemos que sentirnos felizmente orgullosos. Orgullosos del sentido de lo bueno que tiene el venezolano, porque si es cierto que otros países han tenido en la misma ceremonia dos o tres o más santos, sobre todo mártires, pero creo que es la primera vez que vamos a poder ver allí en la fachada de la Basílica de San Pedro a dos santos de un mismo país. Una religiosa, una mujer consagrada a Dios y al servicio de los demás y un laico, un hombre dedicado a ejercer su profesión, a vivir su vocación, pero con un respeto hacia Dios y hacia la iglesia. Es un momento de renovación de fe para todos los venezolanos”, sentenció.
Con información de Unión Radio






