Inicio Más Curiosidades Científicos de Oxford hallaron extraño planeta con océanos de magma y azufre

Científicos de Oxford hallaron extraño planeta con océanos de magma y azufre

0
Foto: Archivo

El planeta L 98-59 d, situado en la órbita de una estrella cercana, presentó características físicas inusuales que desconcertaron inicialmente a los astrónomos.

Con un tamaño 1,6 veces superior al de la Tierra, este mundo mostró una densidad sorprendentemente baja y una composición rica en compuestos químicos volátiles.

La investigación determinó que el manto del planeta consistió en silicatos fundidos, creando un océano de magma que se extendió miles de kilómetros bajo la superficie.

Este reservorio fundido funcionó como un almacén geológico de azufre. A diferencia de otros planetas pequeños, donde la radiación estelar eliminó los gases atmosféricos, el intercambio químico constante entre el interior líquido y la capa gaseosa permitió conservar el sulfuro de hidrógeno durante miles de millones de años.

Las simulaciones informáticas recrearon la evolución del astro durante 5.000 millones de años, confirmando la estabilidad de este extraño ecosistema térmico.

Las observaciones realizadas en 2024 detectaron dióxido de azufre en las capas superiores de la atmósfera.

Los científicos explicaron que la radiación ultravioleta de la estrella anfitriona desencadenó reacciones químicas constantes, generando los gases detectados por los sensores infrarrojos.

El autor principal del estudio, Harrison Nicholls, subrayó que la existencia de este «mundo de azufre» obligó a revisar las definiciones actuales sobre planetas rocosos y enanas gaseosas.

Según lo recopilado por EFE, la interacción entre el núcleo caliente y la atmósfera densa resultó fundamental para entender las propiedades detectadas.

Mientras que los mundos ricos en agua o hidrógeno suelen seguir patrones predecibles, L 98-59 d demostró que la diversidad planetaria fuera del Sistema Solar superó las expectativas previas.

Este hallazgo planteó la posibilidad de que existan numerosos planetas similares todavía ocultos en la oscuridad del espacio.

Futuras misiones y habitabilidad
Aunque el calor extremo y la composición química hicieron de este planeta un lugar hostil para la vida, su estudio aportó información crítica sobre la formación de otros sistemas solares.

La información suministrada por el James Webb sirvió de base para las futuras misiones Ariel y PLATO de la ESA, las cuales estudiarán cientos de exoplanetas adicionales.

El conocimiento adquirido permitió predecir con mayor exactitud cuáles mundos podrían albergar condiciones de habitabilidad en el futuro.

El descubrimiento de esta nueva clase de planeta reafirmó que la exploración espacial permaneció en una fase de sorpresas constantes. La ciencia demostró que, más allá de nuestro entorno inmediato, el universo albergó mundos cuya arquitectura geológica apenas comenzamos a comprender.

Con información de El Nacional