Un único mecanismo de señalización controla si las células inmunitarias atacan o se benefician de otros tipos de células que hallen al patrullar el cuerpo humano; así lo determinaron investigadores de Stanford Medicine, Estados Unidos, quienes compartieron el análisis en la revista Nature. Específicamente, las células T reguladoras (Treg) mantienen un rol importante en la tolerancia inmunitaria, mediante la vía de señalización de la eritropoyetina.
La investigación, realizada en ratones, postula que la manipulación de este mecanismo permitiría modificar la respuesta inmunitaria para tratar enfermedades como el cáncer, los trastornos autoinmunes y aumentar la tolerancia del cuerpo a los trasplantes de órganos.
Específicamente, los científicos realizaron la irradiación del timo, el bazo y los ganglios linfáticos (partes del cuerpo donde se concentran las células inmunitarias), para reprogramar el sistema inmunitario del receptor y facilitar su tolerancia permanente a las células u órganos trasplantados con incompatibilidad genética.
El desarrollo crucial de la tolerancia inmunitaria a las células autóctonas del cuerpo humano surge tras un proceso de dos pasos:
Tolerancia inmunitaria central: ocurre en la médula ósea y el timo, en el cual los linfocitos B y T se someten a una primera ronda de selección para eliminar o reprogramar las células autorreactivas antes de su liberación al torrente sanguíneo.
Tolerancia inmunitaria periférica: detecta las células circulantes que escapan a la primera selección.
«Lo que aún no se había descubierto era el mecanismo responsable de inducir o activar las células Treg en aquellas circunstancias en las que son necesarias para suprimir una respuesta inmunitaria peligrosa», plantea el profesor de patología, Edgar Engleman. «No solo descubrimos este mecanismo, sino que también aprendimos cómo se activa y desactiva».
Fuente: Infosalus
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