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Cigarrillos electrónicos y cáncer: una nueva investigación advierte sobre los peligros del vapeo

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Foto: Archivo

La moda del vapeo con cigarrillos electrónicos se instaló como alternativa frente al daño que produce el consumo de los productos del tabaco convencionales. Sin embargo, ambos son perjudiciales para la salud en base a pruebas científicas.

Investigadores de diversas instituciones de Australia hicieron una revisión de estudios y revelaron que los cigarrillos electrónicos que contienen nicotina probablemente sean carcinógenos para los seres humanos que los utilizan.

Pueden causar cáncer pulmonar y oral (que se desarrolla en los tejidos de la boca, como lengua, encías o paladar).

La investigación fue publicada en la revista especializada Carcinogenesis. Bernard Stewart, Megan Varlow y Freddy Sitas fueron parte del grupo de científicos que la llevaron a cabo.

Pertenecen a la Universidad de Nueva Gales del Sur, el Hospital Prince Charles, la Universidad de Queensland, la Universidad Flinders, el Hospital Royal North Shore y el Consejo del Cáncer de Australia.

El vapeo y sus riesgos

El vapeo comenzó a practicarse cuando los primeros cigarrillos electrónicos salieron al mercado, a mediados de la década de 2000.

Desde entonces, esos dispositivos evolucionaron y se popularizaron especialmente entre adolescentes y jóvenes en diversos países.

Desde hace más de diez años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió a la población sobre los riesgos del vapeo y los cigarrillos electrónicos.

Ya alertó que son adictivos y pueden causar daños a la salud tanto en usuarios como en quienes inhalan el aerosol de manera indirecta.

Ahora, los investigadores de Australia intentaron contar con más evidencias sobre si el vapeo puede causar cáncer, un tema que preocupa a médicos, familias y autoridades sanitarias.

Los investigadores advirtieron que, aunque el tiempo de exposición es corto comparado con el tabaco, ya existen señales de alarma en pruebas de laboratorio.

Bajo la lupa: el viaje científico del vapeo

El equipo de investigadores revisó estudios científicos publicados desde 2017 para analizar los riesgos del vapeo. Se enfocaron en trabajos que examinaron el daño en el ADN y los cambios genéticos en personas que usan cigarrillos electrónicos.

También incluyeron reportes de casos clínicos y análisis de biomarcadores en sangre y tejidos de usuarios de vapeadores. Compararon los resultados de quienes vapean con los de no fumadores y fumadores convencionales.

La investigación analizó experimentos realizados en animales, especialmente ratones, que estuvieron expuestos al vapor de cigarrillos electrónicos. Observaron si estos animales desarrollaban tumores o daños relacionados con el cáncer.

El equipo buscó patrones claros de daño y alteraciones biológicas en todos los estudios revisados. Así, lograron reunir un panorama completo sobre los posibles efectos cancerígenos del vapeo.

Ecos de peligro: las huellas del vapeo en el cuerpo

Los investigadores encontraron que los usuarios de cigarrillos electrónicos tienen daños en el ADN y alteraciones genéticas, que son señales que suelen relacionarse con el inicio de procesos cancerígenos. Estos efectos no se observaron en personas que nunca vapean.

En los experimentos con ratones, la exposición al vapor de estos dispositivos provocó la aparición de tumores pulmonares. Los investigadores observaron lesiones y cambios celulares que recuerdan a los causados por el cigarrillo convencional.

Los análisis también descubrieron alteraciones epigenéticas, es decir, cambios en la forma en que los genes se expresan sin modificar su secuencia original. Estas transformaciones pueden aumentar la vulnerabilidad a enfermedades como el cáncer.

Se detectaron biomarcadores de estrés oxidativo e inflamación en quienes usan vapeadores, indicadores tempranos de daño celular. Estos marcadores suelen aparecer en etapas previas al desarrollo de tumores.

La investigación concluyó que los cigarrillos electrónicos con nicotina probablemente sean carcinógenos para los humanos. Los investigadores insistieron en que el vapeo no es una opción libre de riesgos y puede favorecer el desarrollo de cáncer en pulmón y boca.

Voces independientes también advirtieron sobre el vínculo entre vapeo y cáncer, y analizaron la solidez del nuevo estudio.

En diálogo con Infobae, Alejandro Videla, presidente de la Asociación Argentina de Tabacología y jefe de neumonología del Hospital Universitario Austral en Argentina, explicó que “los investigadores australianos revisaron la literatura médica para evaluar si el vapeo puede causar diferentes tipos de cáncer, como el de pulmón, vejiga y boca”.

Tuvieron en cuenta -puntualizó- “que medir el riesgo del vapeo es complicado, porque los usuarios no saben exactamente cuánto consumen, a diferencia de quienes fuman cigarrillos tradicionales”.

Videla también destacó que la investigación reúne muchos estudios en animales y pruebas químicas sobre el vapor de los cigarrillos electrónicos. “Encontraron sustancias que pueden causar o promover cáncer, incluso algunas que no están en el cigarrillo común, como los metales”, señaló.

Según el experto, no se deben tomar decisiones pensando que el vapeo es seguro, porque la evidencia no lo confirma.

“Los productos de vapeo no son inocuos, pese a lo que dicen las empresas del sector. La investigación muestra que hay sustancias cancerígenas en niveles altos en los cigarrillos electrónicos”, afirmó.

En tanto, Rodrigo Córdoba, médico de familia, profesor asociado a la facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza y delegado del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo en España, dijo a SMC España que se trata de “una revisión sistemática de buena calidad” y que “aporta datos muy sólidos para comenzar a hablar de vapeo y cáncer”.

Además acotó: “A menudo se ha dicho por parte de autores vinculados a la industria que el contenido tóxico es muy inferior, pero omiten que un consumidor habitual de estos productos puede hacer más de 70.000 inhalaciones al año”.

Señaló que “no hay un umbral de seguridad frente a carcinógenos de grupo A como los metales pesados, las nitrosaminas y otros. Por lo tanto, las conclusiones del nuevo estudio son plenamente plausibles”.

También sugirió que se debería estudiar qué ocurre con el cáncer de vejiga urinaria y otros cánceres, pero todo indica que por más estudios que se hagan no se va a descartar esta asociación sino más bien lo contrario.

Con información de Infobae