03 de agosto del 2021

Cómo cuidar una piel con pecas

Las pecas son en realidad diminutas acumulaciones de melanina (encargada de aportar color a la piel) que surgen cuando el pigmento se distribuye de forma irregular. Por norma, suelen ser más habituales en personas con un fototipo I o II, es decir, aquellas con la piel muy clara y que no se broncean con tanta facilidad como otras, pero también las podemos encontrar en pieles más oscuras.

Cuando comienza la exposición solar, las pecas surgen de una forma más marcada, generando la sensación de un bronceado no uniforme, explican los expertos de Nivea, que recalcan también que la piel más sensible o que ha estado expuesta a esta radiación durante varios años es más dada a la aparición de las pecas.

Esta hiperpigmentación concentrada en diminutas pecas es, en realidad, un sistema de defensa natural de nuestra piel para adaptarnos al medio. “Cuando la piel entra en contacto con el sol, produce más melanina para protegerse de la radiación”, señalan desde Nivea.

Cómo se cuida una piel con pecas (cuando sale el sol)

Como comentábamos, las pecas son más habituales en las pieles con fototipos I y II, claras, con poca o nula tolerancia al sol, que no se broncean, tienden a enrojecerse o quemarse, precisan desde Dos Farma. La protección solar se convierte, por tanto, en uno de los cosméticos imprescindibles en el cuidado de las pieles pecosas. Además de evitar las quemaduras solares, la sombra del melanoma también es un riesgo habitual de estas pieles sensibles.

Este tipo de cáncer suele aparecer en zonas con acumulación de melanina como lunares o pecas. El melanoma es el resultado del crecimiento descontrolado de los melanocitos, células productoras de la melanina. “Tener pigmentación irregular es un factor de riesgo para los problemas en la piel como el melanoma, pero también lo son las quemaduras graves del sol y el número de quemaduras que nuestra piel acumula, ya que afectan a su ADN celular”, detallan desde Nivea.

Aunque las pecas son benignas, según explica la doctora María Agustina Segurado, experta asesora de Nivea, «son signos de una piel más vulnerable a la radiación solar. Por tanto, obligan a cuidar con mayor intensidad la exposición de la piel al sol, ya que esta es la principal causa de que se multipliquen. […] Por ejemplo, tener más de 50 lunares ya es factor de riesgo para el melanoma. Si se observa algún cambio en cuanto al color o el tamaño, es muy importante acudir a un especialista».

Con información de 800Noticias

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