25 de julio del 2021

Cómo el frío nos hizo más grandes

Los cuerpos y los cerebros se han hecho más grandes y pesados a lo largo de la evolución de los humanos, el frío ha tenido mucho que ver

Una de las cosas que sorprende de los fósiles y las reconstrucciones de nuestros ancestros humanos es lo pequeños que son, del tamaño de niños. Tanto el cuerpo como el cerebro se han hecho más grandes y pesados a lo largo de los millones de años de evolución, desde los primeros homínidos prehistóricos hasta el Homo sapiens moderno.

Pero, ¿por qué? Las razones de esta tendencia macroevolutiva no son nada fáciles de entender. Influyen las condiciones ambientales, la nutrición, los factores culturales, sociales, tecnológicos y demográficos, o todos ellos juntos.

En cualquier caso, uno de los factores más determinantes pudo haber sido el clima. Un equipo de investigación formado por arqueólogos, antropólogos, ecologistas y modelizadores del clima, dirigido por Manuel Will, de la Universidad de Tubinga, acaba de publicar esta conclusión en la revista científica Nature Communications.

El frío nos hace crecer
Los investigadores han estudiado cómo ha cambiado el género Homo en el millón de años transcurridos hasta hoy. Para ello, recopilaron datos sobre el tamaño del cuerpo y del cerebro de más de 300 fósiles de diferentes regiones del mundo y los compararon con datos climáticos reconstruidos. Esto permitió determinar el clima específico en el que habían vivido los homínidos estudiados, es decir, cómo de cálido y lluvioso era a lo largo del año y cómo de frío y seco eran las estaciones en sus máximos. Su conclusión: cuanto más frío es el clima, más grande se hace es la gente.

Esto significa también que el peso corporal medio de los humanos varió considerablemente entre un millón y 10.000 años atrás, con una clara correlación con el clima durante las glaciaciones. Los habitantes de las regiones más frías tienden a ser más pesados; una correlación similar se conoce desde hace tiempo en los mamíferos. Un cuerpo grande actúa como amortiguador de la temperatura; cuanto mayor sea su masa en relación con su superficie, menos calor perderá.

Incluso en las población actual «las personas de climas más cálidos tienden a tener una construcción más ligera que las personas de climas más fríos», según los investigadores.

El cerebro que surgió de la dieta
La historia es diferente cuando se trata del tamaño del cerebro. Los investigadores también examinaron la influencia de los factores ambientales en el tamaño del cerebro de los ejemplares Homo, pero sólo encontraron correlaciones débiles y ninguna con la evolución del peso corporal.

Los cerebros tendían a ser más grandes en las personas que vivían en estepas o praderas con poca vegetación cerrada, pero también en zonas que eran ecológicamente estables durante miles de años. Estas zonas los humanos cazaban grandes presas, como demuestran también las pruebas arqueológicas.

La compleja tarea de la caza pudo haber impulsado la evolución de cerebros más grandes. Por tanto, los investigadores especulan con la posibilidad de que factores no ambientales hayan influido en el crecimiento del cerebro, como una dieta más variada y los retos cognitivos adicionales derivados de una vida social cada vez más compleja y una tecnología más sofisticada.

El tamaño del cerebro parece haber disminuido en nuestra especie desde el inicio del Holoceno (hace unos 11.650 años). Los investigadores no quieren especular sobre las posibles causas, «hay demasiados factores que pueden influir, y ninguna variable es nunca el factor determinante», han declarado. ¿Puede que ya no lo necesitemos tanto como antes?

Quo.es

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