Hay noticias que aparecen como rayos de luz en medio de las tormentas, como los arcoíris después de una lluvia recia, como el relámpago del Catatumbo que ilumina en la oscurana, y así pasa con el reconocimiento por parte de la Unesco al Centro de Biotecnología para la Producción de Semillas Agámicas (Cebisa), como laboratorio de Categoría II, gracias a “su valiosa contribución internacional en el ámbito científico, reflejando el compromiso global con el desarrollo y la innovación”, declarado así el pasado 10 de octubre en París.
Pero ¿qué tiene de especial este centro para poder obtener este reconocimiento? Gracias a sus aportes a la ejecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es el único centro ubicado a más de 3.000 msnm, en el estado Mérida. La sanidad de los ecosistemas y la soberanía alimentaria, tiene como fundamento la ciencia aplicada, la agricultura sustentable y la soberanía alimentaria, consolidado gracias a la organización de la Alianza Científico-Campesina reconocida internacionalmente y que se enfoca en la guardia y custodia de la semilla ancestral local.
Este centro nació en el año 2009, gracias al trabajo en equipo de campesinos y científicos, quienes formaron una Red de Productores Integrales del Páramo (Proinpa) con la idea dejar atrás la dependencia de las semillas importadas apropiarse de las simientes locales, el rescate de la tierra ancestral de variedades criollas autóctonas.
¿Qué es un centro de investigación de categoría II?
A estos laboratorios se les da esta categoría para ser auspiciados por la Unesco, a fin de establecer instancias de los Estados Miembros y contribuir al logro de los objetivos de la Organización mediante actividades de alcance mundial, regional, subregional e intrarregional. Han sido concebidos como sedes internacionales o regionales y polos de especialización o excelencia para la prestación de asistencia y servicios técnicos a los Estados Miembros, los asociados cooperantes y las oficinas de la red de la Unesco sobre el terreno, según la definición de la página web de la misma organización.
En este núcleo científico-campesino trabajan con biotecnología para el rescate de la semilla. Este es el primer centro en ser reconocido por la Unesco en el país, proyectando está alianza como un referente dentro y fuera de nuestras fronteras.
Una vez más mostramos que unidos podemos hacer grandes cosas y prueba de ello es la Alianza Científico-Campesina donde reposan hasta ahora hasta 34 tipos de semillas de papas, presentes en 20 estados del país, como ya lo exploramos en una pasada entrega.
Debemos sentir orgullo por el crecimiento agroecológico que hemos tenido en medio del vendaval y felicitarnos por el Laboratorio de Categoría II con sello venezolano.
Con información de ÚN






