El mango se consolida como una de las frutas tropicales con mayor aporte nutricional. Una porción equivalente a tres cuartos de taza proporciona el 50 % de la vitamina C diaria, el 8 % de vitamina A y B6, además del 7 % de la fibra recomendada, todo con apenas 70 calorías. Estos valores convierten al fruto en una opción adecuada para fortalecer el sistema inmunológico y mantener una dieta equilibrada.
Diversos estudios destacan que el mango contiene macronutrientes como carbohidratos, proteínas y aminoácidos esenciales, entre ellos lisina, leucina y metionina. También aporta ácidos grasos omega-3 y omega-6, fundamentales para la salud cardiovascular. Su composición incluye pigmentos como carotenoides y compuestos fenólicos, responsables de su capacidad antioxidante y de las propiedades organolépticas que caracterizan a la fruta.
En el ámbito de los micronutrientes, el mango ofrece minerales como potasio, fósforo y magnesio, además de vitaminas A, C y D. Estos elementos contribuyen al buen funcionamiento del sistema nervioso, la protección de la visión y la regulación del metabolismo. La presencia de flavonoides y polifenoles refuerza su papel en la prevención de enfermedades crónicas.
El contenido energético de 100 gramos de pulpa alcanza aproximadamente 190 kilocalorías, con un porcentaje de agua superior al 80 %, lo que lo convierte en un alimento hidratante y de fácil digestión. Según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, variedades como Haden, Kent, Keitt y Tommy Atkins presentan altos niveles de agua y nutrientes, mientras que cultivares locales como Azúcar de Colombia mantienen valores similares.
Fuente: Medios Internacionales
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