Para mantener el equilibrio interno del organismo (homeostasis) es fundamental la regulación de la temperatura corporal central que debe oscilar entre los 36,5º C y 37 ºC, pues el aumento por encima de los 38ºC puede afectar la salud de los seres humanos.
Pues ante esta situación el cuerpo puede sufrir diversas alteraciones como el estrés por calor y el agotamiento por calor, dos cuadros clínicos que anticipan al golpe de calor propiamente dicho.
1- Estrés por calor:
Se trata de una alteración del equilibrio térmico y se caracteriza por:
Pesadez de piernas
Cansancio
Ligero decaimiento
Fatiga
Irritabilidad
Dolor de garganta
Embotamiento
Generalmente estos síntomas están acompañados por presión arterial baja, y ya se trata de una advertencia, que debe promover la consulta médica.
2 – Agotamiento por calor:
Ante la exposición de temperaturas elevadas acompañada por porcentajes altos de humedad, el cuerpo manifiesta sobrecarga de calor. Hay exceso de transpiración, el cuerpo pide agua y sales que de manera inmediata deberán reponerse.
Este agotamiento es consecuencia de atravesar varios días de calor y los signos y síntomas son los siguientes:
Sudoración intensa
Calambres musculares
Náuseas
Vómitos
Dolor de cabeza
Baja presión al ponerse de pie y durante el día
Cansancio
Sed
Vértigo
Zumbidos
Mareos
Cómo prevenir el agotamiento por calor
Ante este cuadro es importante indicar las siguientes medidas:
Descansar de noche
Usar ropa clara y holgada
Buena hidratación entre 2 y 3 litros por día
Evitar bebidas alcohólicas
Evitar bebidas azucaradas
Evitar comidas copiosas
Controlar la cadena de frío
Evitar el sol
Evitar la actividad física.
3 – Golpe de calor: cuáles son los síntomas
Y el último cuadro es llegar al Golpe de calor, que se podría evitar o bien reconocer frente a los siguientes síntomas, los cuales ocurren ante el impacto negativo del calor en el cuerpo, ya que el mismo pierde la capacidad para regular la temperatura central.
Los signos y síntomas más frecuentes son:
Sensación rara de embotamiento
Sensación de debilidad
Piel enrojecida y caliente
Aumento de salivación
Estado nauseoso
Mareos
Confusión
Fiebre
Convulsiones
Pérdida de conocimiento.
Ante cualquiera de los tres cuadros descriptos, se debe consultar, dado que en algunas oportunidades y más aún en caso de manifestar estos signos o síntomas los adultos mayores, pueden correr riesgo de vida.
Hasta que pueda ser atendido por un profesional de la salud, la persona afectada deberá permanecer en un lugar fresco, ligero de ropas y es importante colocar especialmente en la zona de la nuca, axilas e ingle, toallas embebidas en agua fría y mucho hielo en todo el cuerpo.
Trasladar a la persona a un centro de asistencia médica, lugar donde recibirá la atención adecuada.