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Costa Rica asciende a la categoría de ingreso alto y Bolivia sigue rezagada en Sudamérica, según el BM

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Foto: Archivo

El Banco Mundial anunció esta semana su más reciente clasificación de economías globales según el Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita, destacando que Costa Rica se incorporó por primera vez al grupo de países latinoamericanos de ingreso alto, al superar el umbral de los 13.935 dólares estadounidenses por habitante establecido para esta categoría.

Según la institución financiera internacional, el país centroamericano avanzó desde el rango de “ingreso mediano alto” gracias a un desempeño económico constante. “La economía costarricense ha experimentado un crecimiento fuerte y constante recientemente, con una tasa de crecimiento promedio de 4,7% en los últimos tres años”, destacó el organismo en una entrada de su blog oficial.

Aunque en 2023 Costa Rica aún se encontraba cerca del umbral superior de ingresos medianos altos, el dinamismo registrado en 2024, con una expansión del 4,3% impulsada por una sólida demanda interna —principalmente en consumo privado e inversión— fue determinante. “Fue suficiente para empujar a Costa Rica a la categoría de ‘ingreso alto’”, explicó el Banco Mundial.

¿Qué países son considerados de ingreso alto en América Latina?

Con esta actualización, Costa Rica se suma a Uruguay, Chile, Panamá y Guyana como los únicos países de ingreso alto en América Latina. En el Caribe, esta categoría incluye a Puerto Rico, Bahamas, Trinidad y Tobago y Barbados.

En el extremo opuesto se encuentra Bolivia, que permanece como el único país sudamericano ubicado en el grupo de ingresos medianos bajos, reservado para economías con un INB per cápita entre 1.136 y 4.495 dólares. Esta clasificación también incluye a naciones centroamericanas como Nicaragua y Honduras, así como a Haití.

Para el año fiscal 2026, el Banco Mundial define como economías de ingreso bajo a aquellas con un INB per cápita igual o inferior a 1.135 dólares en 2024.

Latinoamérica: una región de contrastes

Costa Rica y Bolivia ilustran los dos extremos del espectro de ingresos en América Latina, una región que, pese a avances notables, continúa marcada por profundas desigualdades estructurales.

Según los datos del organismo, en 1987 había dos países latinoamericanos clasificados como de ingreso bajo, cifra que cayó a cero en 2024. Al mismo tiempo, el porcentaje de países de ingreso alto en la región creció del 9% al 46%.

En términos generales, la mayoría de las economías más grandes de América Latina se encuentran dentro de la categoría de ingreso mediano alto, definida por un INB per cápita de entre 4.496 y 13.935 dólares. En este grupo están incluidos Brasil, México, Argentina, Chile, Colombia, Perú, Ecuador, Paraguay, Guatemala y República Dominicana.

Llama la atención que Venezuela figura como “sin clasificar” en el mapa publicado por el Banco Mundial, sin datos disponibles para su categorización.

Clasificación con implicaciones prácticas

La clasificación anual elaborada por el Banco Mundial tiene implicaciones que van más allá de la simple medición estadística. “La clasificación por ingresos no solo refleja el nivel de desarrollo de un país, sino que también puede influir en su trayectoria de desarrollo”, advierte el organismo, y agrega que esta categorización “afecta la elegibilidad para recibir asistencia oficial para el desarrollo y financiamiento en condiciones concesionarias”.

En su análisis global, el Banco Mundial subrayó que el progreso ha sido significativo: en 1987, el 30 % de los países estaban en la categoría de ingreso bajo y solo el 25 % en la de ingreso alto. Para 2024, esos porcentajes cambiaron a 12 % y 40 %, respectivamente.

Un ejemplo de transformación regional es Asia Oriental y el Pacífico. Allí, el 26 % de los países estaban en la franja de ingresos bajos en 1987, mientras que en 2024 apenas el 3 % permanece en ese grupo.

Frente a este panorama, el Banco Mundial llamó a los responsables de políticas públicas a prestar atención a estos indicadores al momento de diseñar estrategias de crecimiento. “Comprender los factores que influyen en la clasificación por ingresos puede orientar los esfuerzos dirigidos a estimular el crecimiento económico, ayudar a controlar la inflación y mejorar la integración en la economía mundial”, puntualizó el organismo multilateral.

El Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita, base de esta clasificación, representa el ingreso promedio anual que recibe un ciudadano de un país, incluyendo las rentas provenientes del exterior.

Con información de Sumarium