25 de septiembre del 2021

Desfile berlinés del orgullo gay vuelve tras pausa forzada por la pandemia

El tradicional desfile berlinés del orgullo gay retornó este sábado, aunque en formato reducido y con restricciones, tras la pausa del año anterior forzada por la pandemia. El desfile se realizó con solo cinco camiones, con distancias entre ellos para evitar aglomeraciones -lo que no fue posible durante todo el trayecto- a petición expresa de los organizadores de prescindir del consumo de alcohol, con uso de mascarillas y sin los cientos de miles de personas que en otras ocasiones se han dado cita en las calles de Berlín.

Sin embargo, los 35.000 asistentes, según las cifras de la policía, fueron más de los que muchos esperaban para una edición que desde un comienzo se definió como especialmente política. Se calculaban cerca de 20.000 personas. Los organizadores hablan incluso de 80.000 personas. «Menos fiesta, más política», era uno de los lemas de la edición de este año, aunque, si se revisan las imágenes del desfile, se ve con claridad que también hubo espacio para la fiesta.

Una mirada hacia Hungría era prácticamente inevitable, después del debate que hay en torno a la ley para restringir la difusión de contenidos que tengan que ver con la homosexualidad.

El alcalde de Berlín, Michael Müller, no se refirió expresamente a Hungría, pero sí hizo una alusión indirecta en su mensaje al desfile al recordar que en otras partes del mundo y también en otras partes de Europa la comunidad LGTB se enfrenta a casos de discriminación más graves que los que puede vivir en Berlín y en Alemania.

No obstante, Müller no ocultó que también en Berlín hay problemas con ideas y actitudes homófobas y llamó a hacerles frente. «Berlín es hoy la capital alemana del arcoíris, pero también aquí la homofobia es un problema y hay que hacer frente a ella», dijo.

Müller recordó que «en otras partes del mundo y también en algunos lugares de Europa» la situación de los miembros de la comunidad LGTB es más difícil que en Alemania: «Tenemos que pensar en todos aquellos que por su lucha contra la discriminación han sido perseguidos o encarcelados», dijo.

El titular de Cultura de Berlín, Klaus Lederer, fue más explícito y se refirió directamente a Hungría y también a Polonia. Pese a que hubo algunos momentos críticos, y la policía llegó a advertir de que habría que interrumpir el desfile si la gente no usaba sus mascarillas, en general la mayoría de los participantes respetaron las normas de higiene.

Tanto los organizadores como la policía estaban satisfechos por la forma como se había desarrollado el desfile, el cual terminó como siempre en el barrio de Schöneberg, pero este año no habrá las grandes fiestas de cierre de otras ediciones por motivos obvios. Durante el trayecto hubo una imagen que llamó la atención y es que en la embajada de EEUU se izó como muestra de solidaridad la bandera arcoíris.

Vía EFE

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