18 de enero del 2022

Detectan por primera vez una supernova resultado de explotar una estrella WR

Un equipo internacional de investigadores detectó por primera vez una supernova que es producto de la explosión originada en una estrella Wolf-Rayet (WR), que es un tipo de estrella masiva muy evolucionada que sufre grandes pérdidas de masa debido a intensos vientos estelares.

El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) informó de que este equipo de científicos, liderado por el investigador Avishay Gal-Yam, del Departamento de Física de Partículas y Astrofísica del Instituto Weizmann, descubrió esta supernova, y añadió que en este estudio participan investigadores del Gran Telescopio Canarias afiliados al IAC.

Explica el IAC en un comunicado que hasta hace unos años el descubrimiento de una supernova -la explosión de una estrella muy masiva, generalmente en el momento final de su vida- se consideraba un evento raro.

En la actualidad los avanzados instrumentos de medición y los métodos de análisis permiten detectar cincuenta explosiones de este tipo a diario, lo que ha facilitado que los investigadores sean capaces de distinguir tipos anómalos de explosiones que hasta ahora solo existían como construcciones teóricas.

Este descubrimiento se publica en la revista Nature y el IAC señala que el núcleo de toda estrella se alimenta de la fusión nuclear, en la que los elementos más ligeros se fusionan para formar elementos más pesados.

La energía producida en el interior de la estrella mantiene temperaturas extremadamente altas que hacen que su materia gaseosa se expanda, permitiendo así un «fino» equilibrio con la fuerza de la gravedad que atrae la masa de la estrella hacia su centro.

Cuando la estrella se queda sin elementos para fusionar y deja de producir energía, este equilibrio se rompe, dando lugar a un enorme agujero negro, que la hace colapsar sobre sí misma, o a la explosión de la estrella, que libera en el Universo los elementos fusionados durante su evolución.

La vida de las estrellas masivas se considera relativamente corta, unos pocos millones de años como máximo, y el Sol, en comparación, tiene una esperanza de vida de unos 10.000 millones de años.

Los procesos posteriores de fusión nuclear en el núcleo de las estrellas masivas conducen a su estratificación, en la que los elementos pesados se concentran en el núcleo y, gradualmente, los elementos más ligeros componen las capas exteriores.

En el caso de las Wolf-Rayet, se trata de estrellas especialmente masivas a las que les faltan una o varias de las capas externas compuestas por elementos más ligeros.

De este modo, en lugar de hidrógeno -el elemento más ligero- la superficie de la estrella se caracteriza por la presencia de helio o, incluso, de carbono y elementos más pesados.

 

Vía: EFE

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