«Algo muy práctico son los presupuestos mensuales o quincenales; sin embargo, no existe esa cultura, vivimos del consumo y de las transacciones diarias», explicó.
Por su parte, Wilfredo Camacaro, economista y consultor en finanzas personales, resalta que la capacidad de ahorro, junto con la identificación de las necesidades prioritarias, son la base para definir el horizonte financiero de cada persona.
«No se trata sólo de ahorrar lo que sobra, sino de establecerlo como un compromiso fijo dentro del presupuesto. Sólo así se logra controlar los gastos y garantizar estabilidad», explicó.
Educación financiera
Según el Banco Mundial, sólo el 30% de los adultos en América Latina posee conocimientos básicos de finanzas, una cifra que influye de forma directa en su poca capacidad de ahorro y previsión económica. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, también señala que aquellos países donde la población cuenta con programas de educación financiera presentan menores índices de endeudamiento y mayor estabilidad, ante crisis económicas.
La realidad diaria de muchas personas refleja la falta de formación en el manejo del dinero. María Torres, una empleada pública, confesó que cada quincena se queda sin recursos antes de tiempo. «Yo no sé nada de finanzas, nunca me enseñaron cómo organizar el dinero. Apenas cobro voy pagando deudas y comprando lo básico, y al final termino pidiendo prestado para llegar al próximo pago», expresó Torres.
Los economistas invitan a las personas a evaluar su estado financiero, aplicando principios de administración que le permiten mejorar la distribución de sus ingresos para satisfacer necesidades sin endeudarse y poder ahorrar.
Con información de La Prensa de Lara






