El cáncer de mama ya no es solo una enfermedad, es el tumor más diagnosticado del mundo, una auténtica pandemia silenciosa, cuyas cifras alarmantes exigen una respuesta inmediata y coordinada a nivel global.
Los datos de la Organización Mundial de la Salud y su Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer revelan la magnitud de la carga de morbilidad y mortalidad que recae sobre la población femenina y señalan la dramática brecha de supervivencia entre países.
El panorama estadístico, ofrecido por la OMS en los últimos años, sitúa el cáncer de mama como el líder oncológico. La incidencia es masiva y supera, por primera vez, a otros tipos de cáncer tradicionalmente dominantes en 60%.
Incidencia récord. Se estima que en un solo año, la cifra de nuevos casos diagnosticados superó los 2,2 a 2,3 millones a nivel global.
Esta cifra lo consolida como el cáncer de mayor incidencia en el planeta, afectando principalmente a mujeres. Sin embargo, esto no quiere decir que los hombres no se vean afectados; dos de cada 100 hombres sufren de cáncer de mama.
Mortalidad devastadora. La OMS calcula que anualmente, cerca de 670.000 personas fallecen a causa de esta enfermedad, a pesar de que la batalla contra esta enfermedad ha sido larga.
A finales de 2024, aproximadamente 7,8 millones de mujeres seguían con vida tras haber sido diagnosticadas en los cinco años previos, una cifra que demuestra la gran prevalencia y la necesidad de atención continua.
La OMS subraya una desigualdad dramática en los países de renta alta, la tasa de supervivencia a cinco años supera el 83%; sin embargo, en los países de bajos ingresos, más del 50% de las mujeres diagnosticadas mueren por la enfermedad, debido al acceso limitado al diagnóstico temprano y al tratamiento integral.
Incidencia en aumento.
El eco de estas cifras globales resuena con particular gravedad en América Latina, donde más de 462.000 mujeres son diagnosticadas anualmente.
En Venezuela, el cáncer de mama es, actualmente, la principal causa de mortalidad oncológica femenina.
Las estimaciones de las organizaciones nacionales de salud señalan que entre 10.000 y 12.000 mujeres son diagnosticadas cada año, lo que equivale a un promedio de 25 a 30 nuevos casos diarios.
La tasa de mortalidad es igualmente sombría, con estimaciones de hasta 10 fallecimientos diarios por esta causa.
Mortalidad en edad activa
Una de las mayores preocupaciones es que la mortalidad ocurre a una edad más temprana en comparación con países de altos ingresos, con un pico de fallecimientos entre los 55 y 64 años, lo que se traduce en una pérdida significativa de años de vida saludable para las mujeres venezolanas.
Frente a esta realidad, el sistema de salud y las organizaciones civiles en Venezuela han concentrado esfuerzos en tres pilares esenciales: la educación, la detección temprana y la promoción de hábitos saludables.
La autoexploración y los chequeos son de vital importancia. Las campañas de sensibilización, promovidas por el Ministerio del Poder Popular para la Salud y la Sociedad Anticancerosa de Venezuela, se enfocan en la autoexploración mamaria mensual y la importancia del chequeo médico anual.
Además se insiste en la necesidad de iniciar la mamografía, particularmente a partir de los 40 años, para detectar lesiones en etapas subclínicas, donde la curación es más alta.
Campañas. El Mes Rosa, que se conmemora en el mes de octubre, es un periodo de intensa actividad informativa y comunitaria. Se realizan jornadas de despistaje gratuitas o a bajo costo, foros y distribución de material educativo para reducir los mitos y las barreras que impiden a las mujeres acceder al diagnóstico.
Las políticas de prevención primaria promueven el control de los factores de riesgo modificables, como la obesidad y el sedentarismo. Se recomienda una dieta rica en fibra y vegetales, la práctica regular de actividad física y la eliminación del consumo de alcohol y tabaco. Además, se destaca la lactancia materna como un factor protector.
Los datos de la Organización Mundial de la Salud son un llamado de atención global y, en Venezuela, una exigencia de priorizar los recursos para la detección.
Factores de riesgo
Género. Ser mujer es el principal factor, ya que las hormonas femeninas y la cantidad de tejido mamario aumentan la posibilidad de desarrollar la enfermedad.
Edad. El riesgo aumenta con la edad, especialmente después de los 50 años, debido a la acumulación de mutaciones en las células.
Antecedentes familiares. Tener familiares de primer grado (madre, hermana, hija) con cáncer de mama eleva significativamente el riesgo de padecer la enfermedad.
Mutaciones genéticas. Heredar mutaciones en genes específicos como BRCA1 y BRCA2.
Antecedentes personales. Haber padecido cáncer en una mama o tener ciertas afecciones mamarias benignas atípicas.
Obesidad y sobrepeso. El exceso de grasa corporal eleva los niveles de estrógeno.
Sedentarismo. La falta de actividad física favorece el aumento de peso y altera el equilibrio hormonal.
Con información de ÚN






