23 de enero del 2022

El músico del Costa Concordia que murió por salvar a una pareja y sus hijos

Autoridades locales y regionales pidieron que se conceda una condecoración  a Giuseppe Girolamo, un músico de 30 años que cedió su puesto en un bote salvavidas del Costa Concordia y murió en el naufragio ocurrido hace diez años frente a la isla de Giglio (centro de Italia) junto a otras 31 personas.

«El Estado debe otorgar una medalla al valor a Giuseppe Giromalo», afirmó el presidente de la región de Liguria (noroeste), Giovanni Toti, en las redes sociales, en las que aseguró que no se puede olvidar «su acto heroico»: el joven murió la noche del 13 de enero de 2012, después de ceder su lugar a un matrimonio con sus hijos, aunque no sabía nadar.

El naufragio se produjo cuando una maniobra para que la madre de un miembro de la tripulación viese la nave desde tierra provocó el impacto con un escollo del crucero, en el que viajaban 4.229 personas y que fueron abandonadas a su suerte por el comandante de la nave, Francesco Schettino, condenado a 16 años de prisión.

Es «un reconocimiento que la familia de Giuseppe ha estado esperando desde hace años y que solicitaremos junto con el alcalde de Alberobello (sur), su ciudad natal. Italia no puede olvidar a sus héroes», añadió Toti.

También el alcalde esa localidad, Michele Longo, pidió que se conceda a Girolamo la medalla al valor, «un gesto simbólico y debido hacia un héroe generoso que se sacrificó para salvar a su prójimo» a pesar de que era consciente de que eso «le costaría vida».

«Esperamos que nuestra petición, que es la de toda una comunidad, pueda ser acogida para que finalmente Giuseppe Girolamo reciba el mérito que merece por su comportamiento ejemplar, un modelo de vida para cada uno de nosotros», añadió Longo.

La esposa y madre a la que Girolamo cedió su puesto, Antonella Bologna, ha revelado en un programa de la televisión pública italiana Rai que tenía «miedo de perder» a sus hijos, a los que llevaba «de la mano» con su marido, cuando vieron al joven músico.

 «Era alto, guapo, con poca barba y bigote, pelo largo y negro. Estaba a punto de subirse al bote salvavidas, luego cuando nos vio nos hizo subir. Nos ayudó, luego desapareció», relató la mujer, que explicó que meses después la familia supo que su «ángel», como le llaman con emoción, había muerto.

El naufragio «no fue un accidente de la navegación, sino un comportamiento infame, totalmente irrepetible» de Schettino, aseguró a Efe el capitán de la Marina italiana Gregorio De Falco, quien se convirtió en el «héroe» de aquella noche al ponerse a los mandos de las operaciones de rescate.

Vía: EFE

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