El ecosistema emprendedor venezolano enfrenta una de sus etapas más críticas. De acuerdo con el estudio Global Entrepreneurship Monitor (GEM), presentado por la UCAB y el IESA, la tasa de actividad emprendedora temprana (TEA) -que mide negocios nacientes o con menos de 42 meses— se contrajo 7,7% en 2025, lo que representa una caída de 4 puntos porcentuales respecto al 11,7% de 2024 y una amplia diferencia frente al 22,7% registrado en 2023.
»Esta contracción representa la salida de aproximadamente 5 millones de emprendedores del sistema» en últimos tres años, un fenómeno que Luis Lauriño, profesor investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), comparó con «vaciar por completo el estado Zulia» a nivel de población.
Este desplome también responde a las condiciones macroeconómicas del país durante 2025: inflación, devaluación significativa del bolívar, caída de los precios del petróleo, brecha cambiaria, variación de precios, desempleo y agotamiento definitivo de los ahorros familiares utilizados para el autofinanciamiento (bootstrapping).
Según datos del GEM 2025, el capital que requiere un venezolano para iniciar un emprendimiento en el país ronda entre 5.000 y 20.000 dólares, dependiendo del modelo de negocio y la característica del sector.
«El 60% del ingreso familiar va destinado básicamente a alimentos y medicinas (…) Si el producto o modelo de negocio no está destinado a resolver necesidades básicas, son más vulnerables a que no crezca el emprendimiento. Esa es la realidad», agregó Lauriño.
De hecho, en los sectores que más buscan emprender los venezolanos son: comercio al detal y alimentación, que agrupa casi el 57%; manufactura (12%) y servicios sociales (11%). Aunque estos datos no están reflejados en el estudio.
A esto se le suma, que para el emprendedor venezolano formalizarse «resulta casi que inviable e insostenible», debido a la carga fiscal o pagos de impuestos al Estado, que llega hasta el 80% de los ingresos brutos del negocio.
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Hallazgos críticos
Por su parte, Demetrio Marotta, Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UCAB, detalló que 6 de cada 10 emprendedores en el país apenas se encuentran en la fase naciente de su negocio (sin haber pagado salarios aún), que representa el 77,8% de los encuestados e indica un alto nivel de «infantilización» del ecosistema.
En el caso de la Tasa de Negocios Establecidos (EBO), se mantiene estancada y sólo 1,9% de los emprendimientos llegan a consolidarse: superar más de 3 años de actividad económica. En 2024 esta cifra se ubicó en 1,8%.
Se estima que el ecosistema ha perdido aproximadamente 1,3 millones de emprendedores en el último año, pasando de 2,7 millones en 2024 a cerca de 1,4 millones en 2025, según datos del GEM.
Paradójicamente, la intención de abrir un negocio en Venezuela pasó de 11,2% en 2024 a 22,5% en 2025, pese a las condiciones económicas del país y «solo uno de cada tres de los venezolanos que emprende se frena o le miedo a fallar en su modelo de negocio. Es decir, los ciudadanos continúan siendo optimistas».
«Emprender para comer»
El 88% de los emprendedores afirmó que en 2025 su motivación principal para abrir un negocio es el país fue «sobrevivencias» y para «ganarse la vida», debido a que tanto los empleos como los ingresos o remuneraciones son escasos.
«Muchos de ellos tienen hasta dos empleos. Es decir, pueden tienen un trabajo común bien sea en la administración pública o privada, pero buscan una alternativa para generar más ingresos. Emprender para comer», puntualizó Marotta.
Sin embargo, este 88% representa una tendencia a la baja en comparación con el 94% de 2024, pero «continúa siendo una tasa muy alta y sigue siendo la principal razón para abrir un negocio en Venezuela».
En conclusión, para el investigador de la UCAB «en Venezuela la necesidad estimula el deseo de crecer, pero la inestabilidad económica frena la capacidad de superarse».
Otro dato que arrojó el GEM 2025, es que el 79% de los venezolanos siente que tienen las herramientas para emprender, porcentaje que se mantiene a lo largo de los últimos años (desde 2022) y 6% de los emprendedores está utilizando herramientas tecnológicas, incluyendo la inteligencia artificial (IA).
El grueso de la población emprendedora tiene entre 18 y 44 años de edad, que representa el 74% de los encuestados.
Perfil demográfico y exclusión
Con respecto al género, se observa una participación casi paritaria en etapas tempranas: el 50,3% de los emprendedores son hombres y 49,7% mujeres. «En la fase establecida, la brecha se cerró significativamente, en 2024 el 74% eran hombres, mientras que en 2025 la cifra es del 52%», detalla el estudio.
En cuanto al capital humano, el GEM 2025 también refleja que persiste el subempleo de personal calificado, donde el 24% de los emprendedores posee educación superior, mientras que la modalidad de «autoempleo» creció hasta alcanzar el 43% de los involucrados en la TEA, que va en línea con los datos de la ENCOVI 2025.
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Recomendaciones
El informe concluye que la estrategia de «emprender para comer» ha tocado un techo estructural en la sociedad y economía venezolana.
«Sin una intervención sistémica que estabilice el entorno, Venezuela corre el riesgo de consolidar un tejido empresarial de baja productividad e informalidad», se describe en el estudio.
En ese sentido, Gustavo García, vicerrector administrativo de la UCAB, planteó tres «recomendaciones estratégicas» que se enfoca en el trabajo que deben realizar el sector público, las empresas privadas y las academias para atender el problema de los emprendedores en el país:
* Sector público: priorizar la sostenibilidad sobre el simple registro de nuevos negocios y aplicar exoneraciones fiscales de larga duración (hasta 4 años).
* Sector privado: fomentar el «financiamiento inteligente» vinculado a asistencia técnica y la integración de emprendedores en cadenas de valor corporativas.
* Academia: impulsar la digitalización básica y programas de «Gerencia de Crisis» para mejorar la resiliencia.
Con información de Bitácora Económica






