04 de diciembre del 2021

Estas son las mejores mascarillas para el rostro hechas con ingredientes naturales dependiendo de tu tipo de piel

Dependiendo de su composición, hidratan y nutren la piel, alisándola; eliminan el sebo y las impurezas; reafirman, relajan y regeneran; eliminan las células muertas, produciendo un efecto de frescor; o facilitan la absorción de principios activos de acciones específicas (nutritivas, antiinflamatorias, regeneradoras, calmantes, bioestimulantes, etc.).

Apagada, con puntos negros, propensa a la aparición de manchas… Nuestra piel no esconde sus necesidades y en nuestras manos está satisfacerlas, a ser posible, de la forma más saludable y natural.

Una misión a la que Cristóbal Vidal, miembro de la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (COFENAT) y director del Instituto de Dermocosmética, nos va a ayudar explicándonos todo lo que debemos saber sobre uno de los tratamientos caseros que mejor sienta a nuestra piel e, incluso, a nuestro estado de ánimo: las mascarillas faciales naturales.

«Las mascarillas faciales actúan de afuera hacia adentro para devolverle al cutis su máxima luminosidad, belleza y relajación. Consiguen no sólo frenar los signos de envejecimiento y cansancio, sino también reparar, nutrir e hidratar la piel». Al penetrar de una forma lenta y profunda, «las sustancias nutritivas se van absorbiendo durante horas».

Dependiendo de sus ingredientes, sus efectos son «hidratar y nutrir la piel, alisándola; eliminar el sebo y las impurezas; reafirmar, relajar y regenerar; eliminar las células muertas y producir un efecto de frescor; o facilitar la absorción de principios activos de acciones específicas (nutritivas, antiinflamatorias, regeneradoras, calmantes, bioestimulantes, etc.).

Básicamente, según explica Vidal, «la mascarilla está formada por una pasta base y activos cosméticos específicos para cada necesidad de la piel que potencian su acción». Esta pasta base puede ser «una mezcla de arcillas y lodos, especialmente para pieles grasas y congestionadas».

También, «una crema espesa para distintos tipos de piel; o a base de aceites, mantecas y ceras para pieles muy secas».

PIEL SECA
¿Qué necesita la piel seca? «Está claro que, ante todo, hidratación. Además de protección frente a todos los factores externos que la resecan», aconseja Cristóbal Vidal.

El cuidado de este tipo de pieles puede realizarse mediante «mascarillas en forma de cremas o pomadas, con ingredientes que refuercen la barrera lipídica y del factor de hidratación natural».

La hidratación se consigue mediante «aceites vegetales y de humectantes, capaces de retener el agua en la piel, evitando así la deshidratación que provocan los factores ambientales (viento, frío, calor…) y sus consecuencias (sequedad, descamación y grietas)».

Los más utilizados son «la glicerina, ácido láctico, ácido hialurónico, betaína y urea; todos ellos están de forma natural en nuestra piel».

Vidal explica que «los aceites y mantecas vegetales compensan la falta de grasa debida a la escasa de actividad de las glándulas sebáceas». También reducen «la pérdida de agua al formar en la superficie de la epidermis una capa que la frena.

Los aceites más hidratantes, señala, son «los ricos en oleico como el de oliva, aguacate, albaricoque y almendras». También las mantecas «de karité, cacao, mango y aguacate».

Para restaurar los lípidos cutáneos y reafirmar la piel, se pueden añadir a las mascarillas «aceites ricos en ácidos grasos omega 3 y 6 como cáñamo, rosa mosqueta, frambuesa, onagra, borraja o uva».

Además, para reforzar la acción de los aceites y los humectantes, se pueden añadir «activos que protejan la piel y refuercen el efecto barrera como el colágeno marino, proteínas de trigo y ceramidas naturales».

PIEL CON MANCHAS
En este caso. el objetivo principal es «protegerse de la radiación solar». De igual manera, es conveniente «forzar la renovación de la epidermis mediante exfoliaciones con alfa hidroxiácidos, huesos de aceituna triturados, azúcar y otros polvos exfoliantes».

Como las manchas se pueden dar en cualquier tipo de piel, Cristóbal Vidal recomienda elegir «una base de acorde a nuestras necesidades y añadirle algunos activos que pueden ayudar, como la hidroquinona, arbutina, ácido kójico, vitamina C, extractos de regaliz y de mora. También la niacinamida (vitamina B3)». Todos ellos, aclara, están orientados «a inhibir la acción del aminoácido tirosina, involucrado en la hiperpigmentación».

PIEL GRASA
El principal objetivo de los cosméticos para piel grasa será «disminuir la cantidad de sebo sobre la piel y mantener a raya los microorganismos que pueden infectar los poros y causar granos». Es aconsejable retirarlo con «un agua micelar o un aceite desmaquillante».

La mejor mascarilla es a base «de arcilla verde a la que se añade una infusión de plantas que ayuden a cerrar los poros como geranio, rosa o castaño».

Se puede reforzar la acción de la mascarilla «con activos astringentes que ayuden a cerrar los poros y disminuyan el exceso de grasa, como alantoína, cafeína, levadura de cerveza o extracto de hiedra y salvia».

PIEL CON ACNÉ
«El acné es una inflamación de la piel que aparece, habitualmente durante la adolescencia, en la cara, el cuello y la parte superior del pecho y la espalda. Se desarrolla en la base del pelo a causa del exceso funcionamiento de las glándulas sebáceas, que se infectan formando granos. La bacteria responsable de esta infección es el Propionibacterium acnes», detalla este especialista .

El primer objetivo, pues, consiste en «desinfectar y cicatrizar la piel, a la vez que se actúa contra la seborrea».

En este caso, la base de mascarilla es «de polvos absorbentes, como arcilla o lodos, a los que se añade una infusión de plantas que disminuyen la producción de sebo y cierran el poro como fucus, ortiga, centella asiática, árnica, hiedra y levadura de cerveza».

Se puede reforzar con «activos antiacné como ácido azeláico, alfa bisabolol, alantoína y las vitaminas A y B3».

PIEL MADURA
Para ralentizar el proceso de envejecimiento, es esencial «hidratar, nutrir y proteger la piel de los factores ambientales agresivos». Al mismo tiempo, habrá que aportarle «los ingredientes que deberían estar de forma natural para mantenerla sana y desintoxicarla».

También le favorecerá «la exfoliación periódica, porque estimula el proceso de regeneración y elimina las células muertas».

Para proteger y regenerar la piel madura, la base de la mascarilla más apropiada es «una crema con aceites que penetren en profundidad como los de rosa mosqueta, onagra, jojoba, argán, germen de trigo y borraja» a los que se le añadirán «activos hidratantes y regeneradores como las proteínas hidrolizadas de trigo, ácido hialurónico, colágeno y elastina marina».

Además, «las vitaminas A, B3, C y E, que son antioxidantes, ayudan a reducir las arrugas producidas por los rayos solares».

PIEL SENSIBLE
Lo primero que debe evitar una persona con este tipo de piel, advierte Vidal, son «sustancias alergénicas o irritantes como: el ácido benzoico, el ácido láctico, los alfa hidroxiácidos y la urea: el ácido ascórbico (vitamina C) o ingredientes que contengan ácido cinámico (varios aceites esenciales)».

En cambio, agradecerá «los ingredientes suaves como aceite de girasol, sésamo, cáñamo, jojoba, uva, etc».

La base de la mascarilla tiene que «ser suave, en forma de gel o de crema a la que se le pueden añadir humectantes como ácido hialurónico y glicerina que retienen el agua en la piel y evitan la sequedad que produce picor e irritación».

En este caso, también se pueden añadir «infusiones de plantas antiinflamatorias y calmantes como la manzanilla, caléndula, pensamiento, llantén, malva y tila».

Para reforzar el efecto calmante de la mascarilla, se pueden agregar «algunos activos como el alfa bisabolol, que se encuentra en el aceite esencial de manzanilla y vitamina E».

Con información de: Elmundo.es

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