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Esto ocurre con los mosquitos cuando llega el frío

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Foto: Archivo

En cuanto las temperaturas bajan, la presencia de mosquitos disminuye de forma notable en la vida cotidiana. Durante los meses cálidos, estos insectos resultan un problema habitual en espacios al aire libre, pero la llegada del frío plantea una pregunta frecuente: ¿qué ocurre con los mosquitos durante el otoño y el invierno? La respuesta involucra cambios complejos en el ciclo de vida y la adaptación de estas especies.

El descenso de la temperatura obliga a los mosquitos a modificar su comportamiento y sus estrategias de supervivencia. Mientras en verano su ciclo es breve y la reproducción prolifera, el invierno implica una desaceleración biológica que reduce su actividad y los obliga a buscar refugios o entrar en estados especiales de latencia.

Cómo es el ciclo de vida de los mosquitos

“Todos los mosquitos tienen el mismo ciclo de vida: del huevo nacen las larvas que pasan por cuatro estadios larvales (larva 1, larva 2, larva 3 y larva 4), luego pasan al estado de pupa. Hasta acá todo ocurre en el agua. Y luego de la pupa emergen el adulto, que vive en el medio aero-terrestre y pone los huevos (luego de copular y de picar, solo la hembra, claro) y el ciclo vuelve a empezar”, explicó en diálogo con Infobae Maximiliano Garzón, doctor en Ciencias Biológicas, investigador del CONICET, integrante del Grupo de Estudio de Mosquitos de la FCEyN-UBA.

Según la United States Environmental Protection Agency (EPA), los huevos requieren agua para eclosionar y pueden resistir condiciones secas durante varios meses. Una vez en el agua, se desarrollan como larvas que mudan su piel varias veces antes de convertirse en pupas. Esta fase no se alimenta y precede a la aparición del adulto definitivo.

La información de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) detalla que el proceso completo puede tardar entre 10 y 14 días, aunque este período varía según las condiciones ambientales. El ciclo comienza cuando la hembra adulta pone huevos sobre superficies acuáticas, que pueden ser desde charcos hasta recipientes artificiales.

Las larvas respiran mediante órganos específicos y atraviesan cuatro mudas, mientras que las pupas permanecen en el agua hasta que emerge el adulto, listo para volar y alimentarse. Según un artículo de Cameron Webb, profesor asociado clínico y principal científico hospitalario de la Universidad de Sídney, publicado en The Conversation, durante los meses cálidos, todo el ciclo puede completarse en aproximadamente un mes, pero el frío prolonga cada fase y limita la actividad de los adultos.

Por qué hay menos mosquitos cuando baja la temperatura

“Los mosquitos son insectos y como tal su metabolismo depende de la temperatura externa (no regulan su temperatura interna como nosotros por ejemplo). Por lo tanto al bajar la temperatura baja su actividad y quedan en algún estado sobreviviendo hasta que la temperatura vuelve a ser favorable (primavera-verano)”, afirmó Garzón.

De acuerdo con los estudios citados por Webb, muchas especies de mosquitos reducen considerablemente su actividad cuando la temperatura desciende, hasta casi desaparecer en los meses más fríos. Sin embargo, algunas pueden mantenerse activas durante el invierno, aunque en menor cantidad y con una presencia menos notoria.

La Universidad de Florida explicó que, en climas templados, los mosquitos suelen entrar en un estado de inactividad similar a la hibernación, conocido como diapausa, cuando las temperaturas resultan demasiado bajas. Además, investigaciones recientes de esa universidad muestran que los mosquitos pueden ajustar su tolerancia térmica a lo largo del año, adaptándose a cambios rápidos de temperatura y preparándose para ser activos durante periodos tradicionalmente fríos, especialmente cuando el clima global tiende a inviernos más cortos y cálidos.

En qué lugares se refugian los mosquitos

La diapausa constituye una fase de inactividad que los mosquitos adultos utilizan para resistir el invierno. Según apuntó Garzón, cuando llega el frío “los mosquitos más urbanos suelen refugiarse en jardines, alcantarillas o cuartos. En general lugares húmedos y oscuros. Los rurales o silvestres, en la vegetación del ambiente. Siempre y cuando su forma de refugiarse del clima invernal sea como adulto. Algunos entran en una especie de hibernación en forma de huevo”.

Webb, por su parte, explica que aunque la vida de un mosquito adulto puede limitarse a pocas semanas en verano, la diapausa permite que sobrevivan durante varios meses bajo condiciones adversas. Además, aclara que las larvas de ciertas especies, como las del género Coquillettidia, permanecen adheridas a partes sumergidas de plantas acuáticas en cuerpos de agua congelados, donde ralentizan su desarrollo hasta la primavera.

Por qué hay mosquitos que aparecen en invierno

Aunque la mayoría de los mosquitos desaparecen de la vista con el frío, algunos se mantienen activos o logran sobrevivir en forma de huevos, larvas o adultos en diapausa. Webb advierte que en días soleados del invierno aún pueden observarse algunos ejemplares.

“En general no están activos en invierno pero hay algunas especies que son más tolerantes a las bajas temperaturas y pueden picar en invierno, inclusive. Por ejemplo Aedes albifasciatus, que es una especie silvestre que se distribuye hasta Tierra del Fuego, y si llueve y la temperatura acompaña un poco puede estar activo en estas latitudes”, agregó Garzón.

Además, un estudio citado por la Universidad de Florida aportó evidencia de que algunos mosquitos pueden mostrar una capacidad de adaptación térmica llamada plasticidad, lo que les permite tolerar un rango más amplio de temperaturas durante temporadas de transición como la primavera y el otoño.

Estiman que el calentamiento global y el acortamiento de los inviernos incrementarán la actividad de los mosquitos en regiones templadas. Según Brett Scheffers, investigador de la universidad, a medida que el cambio climático acorta y suaviza los inviernos, estos insectos que habitan regiones templadas están preparados para extender su periodo de actividad y representar un problema durante más meses del año.

La resistencia de los huevos y la capacidad de algunos adultos para refugiarse explican por qué, incluso en pleno invierno, no desaparecen por completo. Además, estas estrategias permiten que los virus que transmiten, como el del dengue o el zika, sobrevivan de una estación a otra, lo que representa un desafío para los programas de control y prevención de enfermedades.

Con información de Infobae