31 de julio del 2021

Industria cinematográfica ha vendido apenas 200.000 entradas en cinco meses

El 25 de enero de este año el gobierno de Nicolás Maduro le permitió al sector cultural retomar sus actividades luego de 11 meses totalmente paralizado. El regreso fue parcial. Ciertas condiciones aplicaban. Solo podían trabajar durante las semanas flexibles bajo el método 7+7, debían reducir el número de funciones y trabajar con aforo limitado y, en el caso de cines y teatros, adecuar sus instalaciones e implementar un protocolo de bioseguridad para evitar contagios de covid-19. Así, entre limitaciones y dificultades, los cines encendieron sus proyectores y el público, poco a poco, volvió a las salas.

«Es muy difícil hacer predicciones sin tener los datos seguros. Durante el tiempo que estuvimos cerrados, desde el 30 de marzo de 2020 y el 25 de enero de 2021, continuamente se hacían planes en los cuales habían fechas de reapertura, pero como todo se fue postergando era muy difícil, en una situación de incertidumbre y de escasez de información oportuna, plantear una meta certera», afirma Abdel Güerere, presidente ejecutivo de la Asociación Venezolana de Exhibidores de Películas (AVEP), en relación a la venta de boletos.

Desde el 25 de enero hasta la segunda semana de junio, el sector cinematográfico ha vendido 200.000 tickets en casi cinco meses, lo que representa apenas 5% de las ventas mensuales de 2019, último año de referencia, explica Güerere. El sector ya había sido golpeado por la grave crisis política, social y económica del país en los últimos años.

En 2019, último año de referencia para el sector, se vendieron 12 millones de boletos. Esto quiere decir que al mes se vendían un millón de tickets y a la semana 250.000. Pero en 2015 la situación era mucho mejor. Ese año el público compró 30 millones de boletos: 2.750.000 al mes y 700.000 por semana. ¿A qué se debe esta caída? En los últimos años, la crisis económica y las deficiencias en los servicios básicos en el país han hecho que muchas personas prioricen sus necesidades, dejando al ocio y esparcimiento como última opción. Ahora, a los problemas preexistentes, se le suman las dificultades de la pandemia.

«El regreso del público ha sido en cámara lenta y aunque los espectadores que han asistido han disfrutado de la experiencia compartida en la gran pantalla, todavía falta mucho para que haya un final feliz y se recuperen los niveles de audiencia, al menos, de 2019″, dice Güerere.

El Circuito Cines Unidos, durante el confinamiento, utilizó sus redes sociales para mostrarle al público cómo sería el regreso a las salas, las medidas de bioseguridad y todo lo relacionado con su bienestar y comodidad en las instalaciones. Sin embargo, Alberto Carrasquero, vicepresidente de Operaciones y Mercadeo de Cines Unidos, cree que hay tres razones por las que la asistencia a las salas no mejora: el temor de los espectadores a la pandemia, el método 7+7 que, a su vez, interrumpe la continuidad de las películas. “El público tiene miedo de ir al cine por el covid-19, que aún está latente, aunque tenemos un protocolo de bioseguridad muy estricto».

Aunque la asistencia a las salas ha sido baja, José Galarraga, director de Contenidos y Programación de Cinex, explica que desde que abrieron los cines el número de espectadores ha aumentado en los últimos meses. «El repunte del covid entre marzo y la primera semana de abril frenó el crecimiento; sin embargo, a partir de la segunda semana de abril la industria lleva 6 semanas flexibles consecutivas con un aumento importante en el número de asistentes», explica.

Galarraga afirma que el crecimiento en el número de espectadores también se debe al número de cines abiertos. A la fecha, 15 de los 26 complejos de Cinex están abiertos, mientras que en Cines Unidos están operativos 16 de 23 en todo el país.

«En la Gran Caracas nuestros 7 complejos están activos al día de hoy con 90% de sus salas operativas, cada uno de estos con 3 funciones diarias durante las semanas flexibles. Para el día de hoy operan Cinex Tolón, San Ignacio, Paseo el Hatillo, Recreo, Sambil, Los Próceres y Buenaventura Guatire», detalla el director de contenidos y programación de Cinex.

Para los cines trabajar bajo el método 7+7 hace que los ingresos en taquilla sean insuficientes, pues se deben cubrir los gastos de un mes con los ingresos de solo dos semanas. Esto pone en peligro la sostenibilidad de la industria en el país. Para el sector lo ideal sería trabajar de forma continua; en eso coinciden Abdel Güerere, José Galarraga y Alberto Carrasquero. «Trabajar de forma continua sería lo más favorable porque aumenta el número de asistentes y, además, los esfuerzos promocionales que se hacen no se pierden durante una semana», dice el presidente de AVEP. «Por más que se recorten gastos y se haga la operación lo más eficiente posible, el negocio no es viable», agrega Carrasquero.

«La operación comercial de los cines en un esquema 7+7 hace imposible cubrir todos los costos operativos implícitos de cada uno de los complejos. Es de suma importancia que este esquema pueda cambiar lo antes posible, los cines cuentan con un protocolo de bioseguridad que garantiza a los asistentes las condiciones óptimas para su salud», afirma Galarraga.

En Venezuela hay 64 complejos cinematográficos, de los cuales hubo hasta la segunda semana de junio 34 abiertos. Esto quiere decir que actualmente hay 30 en hibernación, que pudieran estar en riesgo de extinción, advierte Güerere. Esa cifra incluye a Cinex, Cines Unidos y los independientes. La AVEP representa a todos los exhibidores pequeños, medianos y grandes de todo el país.

¿Cuánto cuesta ir al cine?

Una familia de cuatro personas debe invertir, aproximadamente, 25 dólares en una salida al cine. El valor del boleto se ubica entre 3 y 4 dólares, dependiendo del complejo, y el precio de un combo dos de cotufas y refresco tiene un valor de 5,50 dólares. “Serían alrededor de 25 dólares el gasto para un grupo familiar de cuatro personas», explica Carrasquero.

 Con información de El Nacional

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