Inicio Nación Ingenio barquisimetano: El niño que diseñó un horno de barro para que...

Ingenio barquisimetano: El niño que diseñó un horno de barro para que su papá emprendiera

0
Foto: Archivo

En el sector Caja de Agua, al oeste de Barquisimeto, el talento no se compra en tiendas, se moldea con las manos. Muchos recordarán a Luis David, aquel niño que se hizo viral por sus impresionantes esculturas de barro extraído de una quebrada cercana. Hoy, ese mismo barro —y su ingenio inagotable— han dejado de ser solo arte para convertirse en el motor económico de su hogar.

Tras quedar desempleado recientemente, Luis Alvarado, padre del pequeño, se encontró en esa encrucijada que muchos larenses conocen bien: ¿cómo salir adelante en fechas decembrinas? Con años de experiencia en diversas pizzerías de la ciudad y unos ahorros que alcanzaron para un saco de harina e ingredientes, el sueño de la pizzería propia estaba cerca, pero faltaba lo más importante: el horno.

«Pa, ¿y si lo hacemos de barro?»
La solución no llegó de un catálogo industrial, sino de la observación y la fe de un hijo. «Necesitábamos un horno pero no teníamos los bloques», relata Luis David con esa chispa natural que lo caracteriza. «Habíamos hecho unos de cemento, pero se mojaron con la lluvia y se dañaron. Entonces yo le dije: ‘Pa, ¿y si lo hacemos de barro? El barro atrapa muy bien el calor’».

Inspirados por tutoriales de internet y la técnica que el niño ya dominaba para sus figuras, padre e hijo se pusieron manos a la obra. Fueron dos días de intenso trabajo: buscar la arena, amasar la mezcla y moldear el futuro. No fue fácil; en un momento, el exceso de agua hizo que la pared trasera se «derritiera» por el peso, pero la paciencia venció al error. Usaron ramas para sostener la estructura y finalmente coronaron la obra con una chimenea funcional.

Un sueño que huele a leña

Cuando salió la primera prueba —un pan de pizza perfectamente dorado— supieron que lo habían logrado. Para Luis Alvarado, este emprendimiento es la materialización de un anhelo familiar que su hijo ayudó a empujar.

«Gracias a Dios tenemos a este ‘chipilín’ que siempre saca una de las de él», comenta Luis padre con orgullo. «Él siempre anda positivo, me dice ‘Papá vamos a hacer esto, yo te acompaño’. Ahorita está trabajando conmigo, él y su hermano Abraham son los encargados de buscar la leña».

El resultado es una pizza con el sabor auténtico a leña, hecha con la mística del trabajo compartido. Mientras las brasas arden dentro de la estructura de barro en Caja de Agua, la familia Alvarado ya visualiza el siguiente paso: un horno más grande para atender los pedidos que próximamente no paranrán de llegar.

Mirando al futuro
Aunque hoy el escenario es un rinconcito de su casa, la visión de estos emprendedores larenses no tiene techo. «Nos vemos en un local, con trabajadores y haciendo siempre lo mejor para que la gente vuelva», aseguran.

Luis David ha demostrado que el barro no solo sirve para crear figuras estáticas, sino para construir realidades. En un Barquisimeto que se reinventa a diario, esta historia nos recuerda que, cuando sobra ingenio y unión familiar, no hacen falta bloques para levantar un sueño.

Con información de Noticias Barquisimeto