El primer fin de semana de marzo, las calles de Melbourne serán escenario de un evento que desafía las normas sociales y promueve múltiples causas sociales y ambientales. Cientos de ciclistas participarán en el World Naked Bike Ride, una manifestación que, desde hace dos décadas, busca visibilizar la seguridad de los ciclistas, celebrar la diversidad corporal y abogar por un transporte con bajas emisiones de carbono. Este evento, que comenzó como una pequeña iniciativa, se ha convertido en el más grande de su tipo en el hemisferio sur.
Para muchos de los asistentes, el evento del 2 de marzo, además de ser una protesta se trata de una experiencia personal significativa. Dearne Weaver, una trabajadora comunitaria de 61 años de Canberra, recuerda su primera participación en 2019 como un momento de sorpresa y alegría. Según relató a The Guardian, inicialmente temía que el evento estuviera dominado por hombres, como ocurre en otros espacios nudistas o de ciclismo. Sin embargo, se encontró con un ambiente inclusivo y solidario. Weaver describe la experiencia como profundamente positiva, destacando la energía y el apoyo de los participantes.
Este año, Weaver regresará a Melbourne para conmemorar el 20° aniversario del evento. Para ella, el recorrido de 10 kilómetros por el centro de la ciudad y los suburbios interiores es una oportunidad para desmitificar la desnudez como algo exclusivamente sexual. Según explicó al medio británico, el evento es un recordatorio de que el cuerpo humano es natural y no debe ser objeto de tabúes.
El World Naked Bike Ride tiene sus orígenes en la década de 2000, cuando comenzó como una protesta en España y Canadá. En 2004, el activista social Conrad Schmidt, con sede en Vancouver, organizó la primera edición oficial del evento, que desde entonces se ha expandido a más de 70 ciudades en todo el mundo. El objetivo inicial era celebrar la positividad corporal y promover un transporte menos dependiente del petróleo, además de exigir calles más seguras para los ciclistas.
En la actualidad, ciudades como Londres, Portland y Byron Bay también albergan sus propias ediciones del evento, atrayendo a miles de participantes cada año. En Melbourne, el recorrido ha crecido significativamente desde sus inicios, consolidándose como una de las manifestaciones más emblemáticas de la ciudad.
Pablo Teleg, un diseñador de edificios de 30 años originario de Filipinas participó por primera vez en 2022, poco después de mudarse a Melbourne. Según relató a The Guardian, la experiencia fue liberadora y completamente distinta a lo que había vivido en su país natal, donde las manifestaciones nudistas son raras y, en algunos casos, exclusivas para hombres.
Teleg destacó que el evento no se limita a la desnudez, sino que utiliza los cuerpos como lienzos para transmitir mensajes sobre igualdad de género, políticas climáticas y visibilidad de los ciclistas. Para él, la energía positiva y la camaradería entre los participantes hicieron que la experiencia fuera inolvidable.
Organización y logística del evento
De acuerdo con información publicada en el sitio oficial del World Naked Bike Ride Melbourne, el evento es organizado por voluntarios que trabajan sin remuneración para garantizar su continuidad. Este año, los participantes se reunirán al mediodía en Lincoln Square, en el barrio de Carlton, donde podrán prepararse para el recorrido. La ruta exacta se mantendrá en secreto hasta el día del evento, una medida destinada a evitar aglomeraciones y posibles interrupciones en el tráfico.
El código de vestimenta oficial es “tan desnudo como te atrevas”, lo que permite a los participantes decidir su nivel de comodidad. Aunque muchos optan por la desnudez total, otros prefieren usar ropa interior, medias o pintura corporal para expresar mensajes personales. Los organizadores recomiendan llevar una prenda adicional en la bicicleta para situaciones imprevistas.
Desde 2006, las ediciones del evento en Melbourne han contado con el apoyo de la policía local, que ha ayudado a gestionar la seguridad en intersecciones clave. Según el sitio oficial del evento, no se ha registrado ningún arresto en las ediciones anteriores, lo que refleja el carácter pacífico de la manifestación.
La respuesta del público suele ser mayoritariamente positiva. Según explicó Weaver a The Guardian, aunque algunas personas reaccionan con sorpresa o desaprobación, la mayoría de los transeúntes aplauden y animan a los ciclistas. En ocasiones, incluso se han sumado espontáneamente al recorrido.
“Cuando estás ahí afuera, desnudo, sonriendo y riendo mientras recorres la ciudad, te sientes fuera de lo común. Es una sensación increíble”, afirmó Weaver. Con su enfoque en la inclusión, la sostenibilidad y la positividad corporal, el evento continúa inspirando a personas de todo el mundo a unirse a esta singular manifestación.
Con información de Infobae