17 de septiembre del 2021

Las perritas también se embarazan psicológicamente (+Fotos)

Inflamación del vientre, crecimiento de las mamas, producción de leche, cansancio, cierta irritabilidad son parte de los síntomas que experimenta una perrita en pleno embarazo.

¿Pero qué pasa cuando todos estos síntomas se presentan sin que haya cachorritos a bordo? En ese caso tu compañera de cuatro patas puede estar sufriendo un embarazo psicológico o también llamado pseudogestación. Veamos de que se trata…

Lo primero que hay que saber es que este trastorno hormonal no es calificado como una patología o enfermedad, pero es necesario un respectivo cuidado para evitar complicaciones.

Según los especialistas, 60% de las perritas no castradas pueden sufrir una vez en su vida, un embarazo psicológico a causa de un desajustes de la hormona prolactina, que es la encargada de efectuar todos los cambios físicos y psicológicos para que una perra pueda ser madre.

“Cuando hay un embarazado psicológico, la perra desarrolla un exceso de prolactina haciendo que sufra síntomas similares a un embarazo real como la producción de leche, el aumento abdominal o el aumento del tamaño de las mamas”, sostienen los expertos.

Se cree que el embarazo psicológico en las cachorras es un mecanismo de supervivencia y perpetuación desarrollado por su especie para un fin positivo, ya que, de esta forma, una hembra sería capaz de criar una camada de cachorros aunque no tengan a su madre biológica por cualquier motivo.

¿Cuándo puede aparecer?

60% de las cachorras no esterilizadas lo padecen

Normalmente puede aparecer dos meses después de una ovulación canina que no ha terminado en gestación. “Cuando finaliza el celo, si la perra no ha sido fecundada, entra en una fase que se le conoce como “diestro” que tiene una duración de unos dos meses, casi lo mismo que un embarazo canino. Es ahí cuando más peligro hay de que la perra lo sufra”, concuerdan los especialistas.

Aunque es un proceso natural que desaparecerá al cabo de unas semanas, lo recomendables es llevar un control médico. Porque lo más seguro es que el embarazo psicológico se repita en diferentes momentos de la vida fértil de la cachorra. Lo que puede generar complicación frecuente como quistes mamarios y problemas en el útero, por estar más predispuesto a sufrir infecciones.

También pueden presentarse síntomas psicológicos. La hembra puede tratar objetos o juguetes como si fueran cachorros, sufrir inquietud, nerviosismo y, en algunos casos, incluso señales de parto. Otros signos pueden derivar en la preparación del nido, llantos o quejidos, pérdida de apetito, rascado del suelo y paredes o negativas a salir a pasear.

En este proceso es importante los cuidados y el cariño a nuestro animal, pues puede mostrarte triste y sensible. Además es aconsejable tomar en cuenta estas recomendaciones:

  • Evitar la autoestimulación de las mamas con lamidos. De esta manera se frena la activación del mecanismo de secreción de leche.
  • Retirar los objetos adoptados, como peluches o juguetes.
  • Incrementar la cantidad de ejercicio físico.
  • Reducir la ingestión de agua. De esta forma, se restringe la producción de leche.

Si lo que quieres es evitar de manera definitiva estos desajustes hormonales y mejorar considerablemente la calidad de vida de tu amiga peluda, los veterinarios recomiendan la esterilización como el método más eficaz de prevención.

La hembra puede tratar objetos o juguetes como si fueran cachorros.

Con información de ÚN

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