Luego de un mes de las emergencias registradas en el estado Mérida, los habitantes del páramo, la zona más afectada mantienen intacta la esperanza de salir adelante y continúan trabajando fuerte para recibir a los turistas y seguir cultivando los alimentos que se distribuyen a todo el país.
Gracias a las ayudas ofrecidas tanto por el Gobierno nacional, instituciones públicas y privadas, como también la solidaridad de los venezolanos a través de los centro de acopio, los merideños han podido salir paulatinamente de la difícil situación que les tocó vivir.
Según datos oficiales, al menos 106 viviendas quedaron totalmente deshabitables en la comunidad de Mucurubá, los familiares que allí poseían su sitio de residencia fueron refugiados en una escuela que se encuentra por la zona.
Pese a las afectaciones, habilitaron un plan de construcción de viviendas para quienes resultaron afectados por la crecida del río que se llevó gran parte de los hogares del lugar.
«Las casas lamentablemente no se puede habitar, quedaron solo la paredes, pero están inhabitables. Las paredes están rajadas, lo poco que quedó, porque el resto se lo llevó totalmente el río», explicó una integrante de las familias afectadas.
Por otro lado, los agricultores del páramo que perdieron gran parte de las cosechas que venían trabajando están en labores para recuperar poco a poco lo perdido.
Estiman que necesitan maquinarias para poder remover las piedras que el agua arrastró hasta las tierras en las que sembraban las hortalizas y verduras.
Asimismo, quienes se desempeñan en la labor del sector turismo que requieren de materiales para recomponer las infraestructuras y enseres para las posadas. Además, agradecen las ayudas prestadas por las personas del alrededor por prestar su presencia y hacer que el proceso de mantenimiento se acorte.
«Es un tema de paciencia, pero con constancia se van viendo avances. Igualmente de manera espiritual eso ya está arreglado, ya está ganado por el apoyo de la gente, la solidaridad también de las instituciones, todos ellos saben que están en el corazón de Valle Hermoso», señaló Yanis Scarpeccio, propietario del complejo de diversiones Valle Hermoso.
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