18 de octubre del 2021

Mirelys Contreras: El hacinamiento en los retenes policiales es una deuda que estamos saldando

Entre los 9 y 13 años de edad, Mirelys Contreras vivió con su abuela; una doñita evangélica pentecostal que la enseñó a orar allá en su Coloncito (Táchira) natal. Por eso, cada vez que Mirelys, ahora ministra para el Servicio Penitenciario, inicia una reunión se la encomienda a Dios. Lo mismo hace al concluir. Asi lo observamos en el Centro Cultural Casa de Borges donde se reunió con los jefes policiales de Miranda, directores de cárceles y organos de administración de justicia para encarar el hacinamiento en los retenes policiales. Contreras estudió Derecho en la Universidad Santa María entre 2006 y 2011. Al graduarse ingresó al recién creado Ministerio Penitenciario cuando la titular era Iris Varela a quien acompañó por todas las prisiones del país para ver sus condiciones y escuchar a los privados de libertad. Asume las riendas del Ministerio cuando Varela es postulada para una diputación en la Asamblea Nacional. Ahora Mirelys casi no se la pasa en su oficina: anda viajando a las distintas cárceles donde hay cayapas judiciales.

—¿Están pacificadas las cárceles del país?

—Si, claro. Desde que nuestro comandante eterno, Hugo Rafael Chávez Frías decide crear el Ministerio, nuestra hoy primera vicepresidenta de la Asamblea Nacional realizó un plan de trabajo dirigido a pacificar cada uno de los establecimientos penitenciarios y formar unas políticas públicas para acabar con las mafias carcelarias, corrupción por parte de algunos funcionarios, el hacinamiento, producto de un retardo procesal que encontramos para ese momento; adecuar las condiciones de los sitios de reclusión. Entre sus primeros planes surge el Plan Cayapa a partir de un diagnóstico elaborado con las visitas a cada establecimiento penitenciario. Yo fui a ese recorrido recabando los datos para elaborar la ficha de cada preso. No existía una data unica; había privados de libertad con varias identidades. Pacificar las cárceles se hizo a través del diálogo; ya teníamos la experiencia del desalojo de La Planta, en El Paraíso.

—¿Falta por pacificar alguna cárcel?

—Pacificadas están todas. Pero tenemos 98% con el nuevo régimen penitenciario que es donde cumplen con todas las normativas establecidas en el Código Orgánico Penitenciario el cual establece tanto los deberes como los derechos de los privados de libertad y de los funcionarios. Eso es a través del estudio, trabajo y deporte. Nuestras entidades de adolescentes y anexos femeninos sí cumplen al 100% con el nuevo régimen. En ese 2% no contamos con la infraestructura necesaria para decirle: estas son las áreas de estudio, de trabajo, de deporte. Por eso se encuentran en transición.

—¿Cuáles son las cárceles que integran ese 2%; es decir que están en transición?

-Tenemos el Centro Penitenciario de Aragua, Internado Judicial de Carabobo (Tocuyito), Internado Judicial José Antonio Anzoátegui (Puente Ayala), Internado Judicial de Yaracuy, Internado Judicial de Trujillo, Internado Judicial de la Región Oriental (La Pica) y Vista Hermosa (Bolívar).

—¿Cuántos presos tenemos en todo el país?

—Con los centros de detenciones preventivas la población es un estimado de 80.000 privados de libertad. Nosotros manejamos una población de 46.000 entre adolescentes y anexos femeninos; mientras que adultos tenemos 42.700.

—¿Antes de ingresar al Ministerio, usted tenía experiencia de trabajo en cárceles?

—Desde la Asamblea Nacional yo trabajé ocho años en la Comisión Permanente de Política Interior y allí estaba la subcomisión de Régimen Penitenciario y Culto. Desde allí teníamos conocimiento de la situación a raíz de denuncias de familiares de maltratos y retardo procesal que se presentaban en los establecimientos penitenciarios y centros de detenciones preventivas donde había mucho hacinamiento.

—Estamos hablando del periodo legislativo 2005-2010 y ya en ese tiempo de hablaba de hacinamiento en los retenes. 11 años después el tema vuelve: hacinamiento en los retenes. Parece que no ha variado.

—Hemos ido como encaminados. Esa es una deuda por parte del Estado con los centros de detenciones preventivos y que ya estamos saldando. Nuestro presidente Nicolás Maduro ha tomado las acciones y las medidas cuando hoy creó una Vicepresidencia de Seguridad Ciudadana e integra a ella al Ministerio Penitenciario. Es así como buscando los mecanismos para que haya el trabajo en conjunto. Si atiendo las cárceles de Carabobo, también hago un plan para atender los retenes policiales de esa entidad, por ejemplo. Ya tenemos descongestionadas cárceles y retenes de seis estados: Miranda, Lara, Aragua, Falcón, Carabobo y Anzoátegui.

—Pero en las cárceles sigue siendo alto el número de presos que esperan un juicio. ¿Qué han hecho para agilizar esos procesos?

—Hemos buscado todos los mecanismos. Todos. Tanto que actualmente estamos haciendo las audiencias por videoconferencia. Eso nos permitió ponernos al día en esos seis estados: el que le faltaba una audiencia preliminar se le celebró; el que quiso admitir los hechos, el que fue a juicio. Ahorita quedó la continuación de esos juicios.

—¿En los retenes policiales también se están celebrando juicios?

—Allí también se están haciendo las audiencias preliminares. La semana que viene van a empezar con Anzoátegui, Lara y Carabobo. Y hoy acordamos un segundo cronograma que comienza el 3 de mayo al 12 de junio para atender Táchira, Mérida, Trujillo, Monagas, Bolívar, Barinas, Sucre, Nueva Esparta, Zulia, Guárico y Yaracuy. Son más estados pero con una población reclusa menor. En Táchira, por ejemplo, tenemos 1.200 privados de libertad. No se compara con el Complejo Lara donde tenemos casi 6.000 privados de libertad.

—¿Podemos decir que no existen pranes en las cárceles del país?

-Claro que no existen. Desde que se crea el Ministerio Penitenciario, una de las políticas públicas es tratar a todos los privados de libertad por igual; no hay ningún tipo de liderazgo. El Estado les reconoce sus actividades culturales, deportivas. Eso se ha venido trabajando y en ningún establecimiento con régimen penitenciario existe un liderazgo negativo.

—Algunas cárceles han sido visitadas por delegados de la alta comisionada de Naciones Unidas para Derechos Humanos. ¿Qué reacción han recibido por parte de esos delegados?

—Nos han considerado y felicitado. Ellos saben que el Gobierno ha implementado políticas públicas que atienden a la población privada de libertad. Ellos nos han apoyado bastante con la parte de la formación. Allí también ha participado el Comité Internacional de la Cruz Roja. Ellos han visto cómo hemos hecho un gran esfuerzo aun con el bloqueo criminal por parte de los Estados Unidos. Hemos superado todos los estándares internacionales en garantizar los derechos humanos en materia penitenciaria.

—¿Cómo está la alimentación en los penales? ¿Hay mala alimentación tal como lo denuncian familiares?

—Mala alimentación no hay porque hemos hecho el gran esfuerzo para darle sus tres comidas diarias. Hemos tenido todas las precauciones necesarias basándonos en los informes del Comité Internacional de la Cruz Roja y hemos cumplido con ellos. Nunca hemos dejado de cumplir con lo que exigen las normas internacionales para el consumo. Además, se le permite a la familia que lleven una comida.

—¿Ha habido casos de covid-19 en cárceles?

—El año pasado hubo algunos casos. Empezó en Lara, pero de manera inmediata, con el apoyo de la entonces gobernadora, Carmen Meléndez, se atendieron y se evitó la propagación. Luego tuvimos algunos casos en el Simón Bolívar, El Paraíso, Caracas, allí fueron 19 casos asintomáticos; se les dio tratamiento y pasó. Después detectamos casos en El Rodeo. Tenemos medidas de bioseguridad; una vez al mes desinfectamos los establecimientos penitenciarios. Creo que hemos sido bien conscientes tanto privados de libertad, funcionarios y familiares.

—Usted que ha estado cerca de los presos. ¿Es posible la reinserción a la sociedad de alguien que haya estado en una cárcel?

—Claro. Creo que desde todas las políticas que se han implementado, que sí existe una verdadera transformación y una reinserción. Cuando ellos salen son hombres nuevos porque tienen una formación que no tenían. Los atendemos de manera integral con psicólogos que tenemos dentro del sistema penitenciario. Todo eso ha erradicado por completo la reincidencia. Por ejemplo, en el año 2011, el comandante Chávez le pidió a la ministra Varela una propuesta de indulto. Recabamos una lista de 145 privados de libertad: aquellos que estaban por delitos menos graves y que estuvieran ya a punto de completar la condena. Al año siguiente, varios de esos indultados cayeron presos nuevamente. Allí fue cuando Varela creó una Dirección de Egresados para garantizarles trabajos y atención familiar. Ahorita no tenemos casos de reincidencia.

—¿El régimen de confianza tutelado, que permite al penado cumplir la condena en su hogar, está congelado?

—No, para nada. En pandemia se otorgaron 4.500 y luego hemos dejado que sean los tribunales que otorguen las medidas cautelares. Pero en algún momento tenga la plena seguridad de que vamos a impulsar y otorgar régimen de confianza.

—La mayoría de los presos dicen que son inocentes. ¿Qué les responde cuando un preso le viene con ese planteamiento?

—Le doy el derecho de decirme que son inocentes. Eso es su derecho. Luego, uno como abogado, como especialista en el área penal, verifica si es verdadero o no. Siempre los recibo. ‘Ahhh bueno es inocente; vamos a revisar el expediente’. Después uno ve que existen suficientes elementos de convicción que demuestran que hay una responsabilidad, entonces uno sabe que no hay una inocencia.

—¿Tienen alguna propuesta para la reforma del Código Penal, Procesal Penal?

—El Código Penal hay que ajustarlo a la realidad. Tenemos algunos delitos que no están contemplados, otros que las penas deben revisarse. También hay que revisar el efecto suspensivo de las libertades. Esa figura le da la facultad al Ministerio Público de apelar cuando ya el tribunal ha decidido de alguna medida de libertad y por consecuencia el procesado vuelve tras las rejas. Eso lo que ha hecho es crear un retardo y hay que eliminar esa figura. La hemos considerado inconstitucional porque una vez que el tribunal ha decidido en cuanto a la libertad, ya no hay marcha atrás.

—Alguna historia de algún preso que le haya conmovido

—Siempre guardo un recuerdo triste y nostálgico de una privada de libertad en el Instituto Nacional de Orientación Femenina. Estaba por infanticidio condenada a 30 años por haber intentado dar muerte a sus dos hijos. Ella estaba muy triste porque en apelación decía que era inocente. La mamá fue quien la denunció. Escuchándola vi que sí tenía responsabilidad. La escuché como una hora. Era madre soltera y enfermera. Nunca se quitaba el uniforme porque trabajaba muchas guardias y la mamá le cuidada los niños pero con muchos reproches. En ese estado de locura, un día se trajo algún químico y se los inyectó a los niños. Era un veneno. La mamá frustró las muertes. Yo pienso en mi hijo; lo tuve cuando lo quise, porque a lo mejor eso le pasa a muchas jóvenes, que se ponen a tener hijos a muy temprana edad. Eso me marcó bastante.

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