15 de octubre del 2021

Monedas digitales de banca central funcionan mejor con el sector privado, afirma el BPI

Las monedas digitales de bancos centrales funcionan mejor con el sector privado, cuando «bancos y otros proveedores de servicios de pago se hacen cargo del grueso de las actividades de cara al cliente», según el Banco de Pagos Internacionales (BPI).

En un capítulo de su informe económico anual 2021, adelantado este martes, el BPI dice que «las monedas digitales emitidas por bancos centrales abren un nuevo capítulo para el dinero basado en la confianza en el banco central».

El diseño más prometedor para su uso generalizado es, según el BPI, una moneda digital basada en un sistema de identidad digital, que proteja la privacidad de los datos pero también ofrezca protección contra actividades ilícitas y pueda simplificar los pagos transfronterizos.

«Las monedas digitales de bancos centrales, que en estos momentos transitan de la fase conceptual a la de diseño práctico, renuevan la institución del dinero con un nuevo formato concebido para la era digital», afirma el BPI.

El informe expone las opciones de diseño de estas monedas, que, junto con el efectivo, emitirían y respaldarían los bancos centrales.

Asimismo, ofrece un análisis económico de sus repercusiones para consumidores, instituciones financieras y los propios bancos centrales.

Estas monedas digitales se basarían en las funciones tradicionales de los bancos centrales en el sistema de pagos: garantizar que los pagos son firmes y definitivos, que hay suficiente liquidez para que funcione el sistema de pagos y que impera la igualdad de condiciones, poniendo dinero del banco central a disposición de todas las partes de forma equitativa.

«Las monedas digitales de bancos centrales ya son un concepto maduro. Abren un nuevo capítulo para el sistema monetario al proporcionar una representación tecnológicamente avanzada del dinero de los bancos centrales», señala el asesor económico y jefe de Estudios del BPI, Hyun Song Shin.

Y, añade, «lo hacen preservando las características fundamentales del dinero que solo el banco central puede proporcionar, sobre la sólida base que constituye la confianza en el banco central».

Los analistas del BPI concluyen que las monedas digitales de bancos centrales «funcionarían mejor como parte de un sistema dual en el que el banco central y el sector privado colaboraran encargándose cada uno de lo que mejor sabe hacer».

De este modo, «el banco central operaría el núcleo del sistema y garantizaría su seguridad y eficiencia, mientras que entidades del sector privado, como bancos y proveedores de servicios de pago, pondrían su capacidad innovadora al servicio de los clientes», según los analistas del BPI.

El diseño más prometedor sería uno vinculado a una identidad digital, que obligaría a los usuarios a identificarse para acceder a fondos.

Un diseño cuidadoso equilibraría la protección de los usuarios contra el uso indebido de sus datos personales y la protección del sistema de pago contra el blanqueo de capitales y los delitos financieros.

Las monedas digitales de bancos centrales «podrían ser la espina dorsal de un nuevo sistema digital de pago, ya que permitirían el acceso generalizado y establecerían normas rigurosas en materia de privacidad y gobernanza de datos», dice el jefe del centro de innovación del BPI, Benoît Coeuré.

Son la mejor forma de promover el argumento del interés público a favor del dinero digital, según Coeuré.

El Proyecto Helvetia demostró la viabilidad de la integración de activos tokenizados y dinero del banco central, según el BPI.

El BPI va a publicar el informe económico anual 2021 el 29 de junio, junto con el Informe Anual 2020/21.

Con información de Banca y Negocios

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