18 de septiembre del 2021

Mototaxistas migraron al servicio de delivery

En Venezuela el servicio de mototaxi no tiene una fecha exacta de inicio, pero la memoria colectiva de quienes están al volante en dos ruedas lo remontan a hace más de 30 años. En la actualidad en el país, esa forma de trabajo ha mermado debido a la escasez de clientes por la pandemia del covid-19.

En Caracas, una ciudad donde diariamente se movilizaban millones de personas antes del coronavirus, pasó a ser un territorio donde solo quienes tienen empleos de prioridad como: salud, alimentos, seguridad y telecomunicaciones son los que transitan mayormente sus calles.

Antes de esta ola de enfermedades, Juan Manrique, con 23 años de experiencia como mototaxista, hacía entre 10 a 15 carreras diarias o hasta más, pero ahora, si tiene suerte, sus compañeros de la línea Nuevo Amanecer de Catia y él logran hacer una o dos al día.

Cuando no había confinamiento por el covid-19, en la línea donde labora el vecino del sector Casa Blanca, había más de 30 motorizados al servicio. Todos con una amplia lista de clientes. Ahora, solo quedan entre tres y cinco.

Con optimismo y automotivación en su mirada, Manrique afirmó que los días de la semana de flexibilización pueden ser buenos porque las personas requieren celeridad para movilizarse y hacer las diligencias que la cuarentena radical paraliza.

Una carrera para La Guaira cuesta hasta 50 dólares y la gente la paga cuando quieren llegar a tiempo a su destino. “Eso es un día bueno para nosotros”, dijo mientras saboreaba un café con leche y canela el cual catalogó como un lujo, ya que ese día no había hecho nada.

Además de la falta de clientes, otro problema que deben enfrentar los mototaxistas de la capital es la falta de cambio en divisas en las carreras cortas, por lo que buscan otros métodos de pago. Trasladar a una persona desde el bulevar de Catia hacia Propatria tiene un costo de un dólar pero como no tienen el vuelto resuelven con un charcutero.

Manrique y sus compañeros le sugieren al cliente que les compren salchichas, queso, huevos u otro alimento que haga el monto de la carrera y el charcutero en previo acuerdo le regresa el vuelto y todos terminan felices.

Delivery: otra alternativa
La pandemia del covid-19, que se inició en marzo del año pasado, ha obligado a la masa laboral del planeta a reinventar las formas de ejecutar cada trabajo. En el caso de los mototaxistas, la ausencia de usuarios dispuestos a pagar entre 1 y 5 dólares por traslados cortos dentro de Caracas los ha llevado a migrar hacia el delivery como alternativa de ingresos para el hogar.

Es el caso de Anderson Pacheco, de 33 años de edad, habitante de San José de Cotiza y ex chofer de la línea El Viento, en cuyo nombre recorrió las calles caraqueñas y sus vecinos estados durante nueve años.

Cuando no había llegado el covid, las personas preferían el servicio de mototaxi antes que el Metro de Caracas o el transporte superficial por la rapidez para llegar a cada lugar y la seguridad que cada chofer le brindaba al cliente.

Ahora, como parte de la llamada nueva normalidad, ya no se trasladan a personas sino servicios específicos de primera necesidad como alimentos, medicinas y otros, mediante el delivery.

El servicio de delivery se encarga de trasladar productos variados de una empresa a las manos del consumidor. Esto se cumple mediante una logística en la que se recibe un pedido, se procesa la transacción con datos personales y financieros del cliente para luego preparar el pedido, embalarlo y despacharlo con el encargado del servicio de envíos.

Esta forma de trabajo de los motorizados se impuso en el continente americano a mediados de los 50 en el siglo XIX pero la demanda del mismo se elevó en el nuevo milenio, entre 2020 y 2021, cuando el mundo entero se mantiene resguardado para evitar contagiarse por el Sars-CoV-2.

En el caso de Pacheco, las consecuencias de la pandemia comenzaron a afectar la línea de mototaxi donde trabajaba, con la falta de carreras al día y por robos de motos acontecidos a otros compañeros. Por eso, decidió incursionar en el delivery en la empresa La Paletería, donde ahora cumple un horario de 12:00 del mediodía a 6:00 de la tarde.

Como mototaxista, antes de la pandemia hacía dinero, pero como delivery, en un día se puede ganar entre 15 o 20 dólares. Al mes, esto puede representar unos 300 o 350 dólares. “Las carreras se pagaban en soberanos y los delivery nos los pagan en divisas, así que prefiero estar acá por ahora”, aseveró.

Otra causa no relacionada con la pandemia y que lleva a muchos mototaxis a migrar al delivery donde pueden programar la cantidad de viajes a la semana es el suministro de gasolina.

A Pacheco cuando se le acaba el cupo de la gasolina subsidiada tiene que adquirir la internacional, al precio de dólar, que son 10 litros por 5 dólares para una moto con tanque de 120 litros. Eso le alcanza para al menos tres días de trabajo, pero saliendo solo para lo necesario.

En Venezuela, las empresas y gente emprendedora que ofrece el servicio delivery en sus redes sociales también usan aplicaciones como Pedidos Ya, Yummy Delivery o Tumotorizadotudelivery en grupos de facebook, por ser los más consultados en el país por quienes usan este mecanismo de compra.

Robert Peña, de 21 años de edad y habitante del sector Propatria de la parroquia Sucre, presta servicio como delivery en la cadena de farmacias de Farmatodo, y como repartidor de productos no necesita estar presente en la sucursal de la farmacéutica en Catia, y solo revisa los pedidos en las aplicaciones, luego busca la compra y la lleva al cliente.

Farmatodo le da el acceso a una aplicación donde caen los pedidos que generan los clientes y de allí toma los que va a llevar el joven, caraqueño quien nunca ha sido mototaxista pero recomienda el delivery, área donde genera entre 30 y 50 dólares semanales.

Con información de Últimas Noticias

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