El ídolo mundial y leyenda de la lucha libre, Terry Eugene Bollea mejor conocido Hulk Hogan, murió este jueves a los 71 años.
Ante un llamado de emergencia, los médicos llegaron a la casa de Hogan, Clearwater, en Florida, Estados Unidos (EEUU), donde los operadores indicaron que se se trató de paro cardíaco, según reportó TMZ.
De acuerdo al medio, varias patrullas de la policía y paramédicos llegaron al domicilio, mientras el ícono fue llevado en una camilla hasta una ambulancia.
En junio pasado, trascendió en la prensa que el mítico luchador se recuperaba de una compleja operación de corazón. Su esposa negó en aquel entonces que Hogan estuviera en coma y aseguró que su corazón estaba «fuerte».
Legado imborrable
Con su partida, Hogan deja atrás un legado imborrable que definió no solo una era del ‘wrestling’, sino también la forma en la que el entretenimiento deportivo sería percibido en todo el mundo. Fue mucho más que un campeón: fue el rostro de un fenómeno cultural.
En los años 80, cuando la lucha libre aún se debatía entre lo local y lo marginal, Hogan se alzó como símbolo de la entonces World Wrestling Federation (WWF, convirtiéndose en el primer gran superhéroe del cuadrilátero a escala planetaria.
Debutó profesionalmente en agosto de 1977 y dos años después alcanzó la fama.
Melena rubia y bigote inconfundible
Con su melena rubia, su bigote inconfundible y sus músculos descomunales, encarnó al patriota invencible en plena era Reagan, en una mezcla de deporte y relato ideológico que conectó con millones.
Su grito de guerra:«¿Qué vas a hacer cuando la Hulkamanía se desate sobre ti?», resuena como uno de los lemas más célebres del espectáculo deportivo.
Además, se desempeñó como actor con papeles memorables en las películas ‘Rocky III’ (1982), ‘No Holds Barred’ (1989) y ‘Suburban Commando’ (1991).
Con información de Radio Miraflores






