Un atentado con bomba contra un convoy oficial hirió a seis personas, cinco de ellas de las fuerzas paramilitares, este lunes en la provincia de Baluchistán, en un nuevo ejemplo de la creciente inestabilidad que afronta Pakistán en dos frentes insurgentes distintos.
“Una bomba controlada a distancia tuvo como objetivo el vehículo del comisario adjunto del distrito de Kech, Bashir Ahmed Barech, en la calle Press Club en Turbat (…) Cinco miembros de Levies (fuerzas paramilitares provinciales) y un transeúnte resultaron heridos en la explosión”, informó a EFE un oficial de policía de la ciudad de Quetta, Muhammed Ramzan.
La explosión tuvo lugar en un distrito fronterizo con Irán, en la zona meridional de la conflictiva provincia de Baluchistán, donde operan grupos separatistas a los que Islamabad acusa de llevar a cabo actos terroristas, principalmente dirigidos contra las autoridades.
Según el oficial, las autoridades ya han comenzado una investigación en torno al incidente.
Ningún grupo ha reivindicado el ataque por el momento.
Este incidente en Baluchistán ocurre mientras toda la atención militar y diplomática se centra en la crisis con los talibanes en la frontera con Afganistán por la insurgencia del TTP.
Pakistán ha experimentado un aumento de los ataques terroristas, especialmente en las provincias occidentales de Khyber Pakhtunkhwa, fronteriza con Afganistán, y Baluchistán, fronteriza con Afganistán e Irán.
En el caso de Baluchistán, Islamabad acusa a grupos separatistas como el proscrito Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA) de llevar a cabo atentados en la provincia.
El BLA ha reivindicado la mayoría de los ataques ocurridos en la región.
La situación en la región empeoró desde el pasado mes de marzo, tras el secuestro del tren de pasajeros Jaffar Express que se saldó con la muerte de medio centenar de personas.
Con información de EFE






