El colágeno se ha convertido en uno de los suplementos más populares en los últimos años, especialmente por su relación con la salud de la piel. Sin embargo, este componente va mucho más allá de lo estético, ya que cumple funciones clave en distintas partes del cuerpo que muchas veces pasan desapercibidas.
Se trata de una proteína esencial que el organismo produce de forma natural y que forma parte de tejidos como huesos, músculos, tendones y cartílagos. Con el paso del tiempo, su producción disminuye, lo que puede provocar diversos cambios en el cuerpo que no solo se reflejan en arrugas o pérdida de firmeza en la piel.
Esta proteína es un componente clave del cartílago, el tejido que protege las articulaciones. Su consumo puede ayudar a mejorar la movilidad y disminuir molestias asociadas al desgaste, especialmente en personas con actividad física constante o con el paso de los años.
Aunque muchas personas asocian los huesos únicamente con el calcio, el colágeno también juega un papel fundamental en su estructura. Ayuda a mantenerlos fuertes y resistentes, lo que puede reducir el riesgo de fracturas o debilitamiento óseo.
Esta también participa en la formación y recuperación muscular. Consumir colágeno puede ser útil para quienes realizan ejercicio regularmente, ya que favorece la regeneración de tejidos y el mantenimiento de la masa muscular.
De igual forma, contiene aminoácidos como la glicina y la prolina, que pueden contribuir al buen funcionamiento del sistema digestivo. Se le asocia con el fortalecimiento de la pared intestinal y la mejora de la digestión.
Con información de VTV






