En la actual era de la inteligencia artificial, la seguridad de los centros de datos ha dado un giro inesperado: robots cuadrúpedos patrullan los pasillos y perímetros de estas infraestructuras críticas.
Empresas como Meta, Amazon, Microsoft y Google ya están destinando parte de los más de 670.000 millones de dólares invertidos en 2024 a la compra de perros robot, una decisión que refleja tanto el auge tecnológico como la necesidad de proteger activos millonarios y garantizar el funcionamiento ininterrumpido de estas instalaciones.
Vigilancia inteligente: tareas y ventajas de los perros robot en centros de datos
Los perros robot, como Spot de Boston Dynamics o Vision 60 de Ghost Robotics, han dejado de ser una curiosidad industrial para convertirse en una pieza clave de la seguridad en centros de datos. Su labor va mucho más allá de actuar como cámaras de vigilancia móviles. Así lo dio a conocer Business Insider vía un reportaje.
Estos robots patrullan perímetros exteriores, recorren salas de servidores y refrigeración para detectar anomalías como fugas de agua, puntos calientes o acumulaciones de humedad, y utilizan sensores de gas y micrófonos para analizar el ambiente.
Además, pueden capturar datos visuales de manómetros y otros indicadores analógicos, y mapean constantemente su entorno con tecnología LiDAR para detectar cualquier elemento fuera de lugar.
El despliegue de estos robots en centros como Novva Data Centers en Utah y Oracle Industry Lab en Chicago responde tanto a motivos de eficiencia como de ahorro a largo plazo. El coste de adquirir un perro robot —entre 165.000 y 300.000 dólares— se amortiza en unos 18 meses, frente al coste anual de 300.000 dólares de dos guardias humanos a tiempo completo, según indican fuentes de Ghost Robotics.
Además, los perros robot pueden operar en condiciones extremas, no requieren descansos y están equipados con interfaces conversacionales basadas en IA para interactuar con técnicos y visitantes.
Desafíos, mercado y el debate sobre el reemplazo laboral
El despliegue de perros robot no está exento de retos. Estos dispositivos requieren puntos de carga, cambios de batería y un entorno bien estructurado para maximizar su eficiencia. Aunque pueden subir escaleras y sortear obstáculos, su rendimiento puede verse afectado por ciertos factores y es necesario planificar cuidadosamente la integración de sensores fijos y rutas de patrulla.
El mercado para perros robot y drones industriales está en plena expansión, con unas 500.000 unidades en uso y previsiones de duplicarse para 2030, generando ingresos estimados en 21.000 millones de dólares, según Business Insider.
Sin embargo, la llegada de la robótica a la seguridad reabre el debate sobre el reemplazo de mano de obra. Como señala Michael Subhan de Ghost Robotics, “el robot, obviamente, no enferma ni se va de vacaciones”, pero actualmente se conciben como un complemento a los guardias humanos, nunca como un sustituto total, ya que las decisiones críticas siguen en manos de operadores en la sala de control. Esta declaración fue recogida por el medio citado.
La tendencia también se observa en otras industrias, y compañías como Samsung ya planean automatizar fábricas enteras con robots humanoides controlados por IA. En los centros de datos, los perros robot actúan como sensores móviles, resultando especialmente útiles tanto en los calurosos exteriores como en los fríos pasillos interiores donde se almacenan los datos del mundo digital.
Qué es un robot humanoide y para qué sirve en la vida moderna
Un robot humanoide es una máquina diseñada para imitar la forma y los movimientos del cuerpo humano. Generalmente cuenta con una estructura que incluye cabeza, torso, brazos y piernas articuladas, lo que le permite interactuar con objetos y desplazarse en entornos pensados para personas.
Esta semejanza física facilita que los robots humanoides puedan realizar tareas que normalmente llevan a cabo los seres humanos, como manipular herramientas, ayudar en actividades cotidianas o asistir en situaciones de emergencia.
Además de su aspecto, los robots humanoides incorporan sistemas avanzados de sensores, motores y algoritmos de inteligencia artificial que les permiten percibir el entorno, tomar decisiones y adaptarse a situaciones cambiantes.
Gracias a estos desarrollos, pueden ejecutar tareas complejas, aprender de la experiencia y colaborar con personas en ámbitos como la industria, la educación, la salud o el entretenimiento, marcando un paso importante hacia la convivencia entre humanos y máquinas.
Con información de Infobae






