Las reparaciones y el plan de recuperación en la Universidad Central de Venezuela (UCV) avanzan a distintos ritmos, pero quienes hacen vida en esos espacios y los que avanzan en los trabajos coinciden en un punto fundamental: la necesidad de lograr un plan estratégico consensuado y un inventario de infraestructura para garantizar la adecuada distribución y la operatividad de las actividades académicas.
El Instituto de Medicina Experimental (IME) José Gregorio Hernández, centro adscrito a la Facultad de Medicina, es uno de los espacios intervenidos en semanas recientes. Tras décadas de deterioro progresivo y modificaciones no autorizadas, como cubículos que obstruían pasillos y sistemas de climatización inadecuados, la cátedra de Bioquímica, de la Escuela de Medicina Luis Razetti, ha contado con dedicada atención
En esta área, donde se forman entre 300 y 350 estudiantes de primer año anualmente, se recuperan “salones de clases teórico-prácticas, laboratorios de enseñanza, laboratorios de investigación y oficinas de trabajo”, según explica la doctora y profesora Isis Landaeta, jefa de la cátedra de Bioquímica.
Estas reparaciones, acota Landaeta, son necesarias para poder continuar con las líneas de investigación que se impulsaban antes de la pandemia, las cuales estaban enfocadas en gérmenes atípicos, tuberculosis, cáncer, VIH y diabetes.
La magnitud de los trabajos, impulsados por la Vicepresidencia de la República a través de la Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV, comenzó con el retiro y cremación de material con riesgo biológico y químico, además del tratamiento de equipos de refrigeración.
La complejidad no solo radica en la restauración de la infraestructura, sino en la adaptación de las áreas a las necesidades actuales. En este sentido, el ingeniero mecánico Yoel Amaya, miembro de la comisión, resaltó la importancia de las reuniones previas al inicio de la obra. Profesores, investigadores, arquitectos e ingenieros se encontraron para “entender a fondo el proceso de enseñanza-aprendizaje y la funcionalidad requerida en los espacios”.
“Ellas dan sus clases en mesones de trabajo, hacen la demostración, pero a su vez hay unos laboratorios que son meramente para la práctica docente, laboratorios de investigación. Todos se recuperaron incluyendo la carpintería metálica, el color patrimonial, la luz en los mesones y campanas, el servicio de gas y estamos trabajando en el de agua”, detalló Amaya sobre la obra en Bioquímica.
Inventario total
A un nivel más amplio, el profesor titular y decano de la Facultad de Medicina, Mario J. Patiño Torres, ha insistido en la necesidad de una estrategia global. Patiño Torres analizó la necesidad de disponer de un plan estratégico “viable, consensuado y completamente ejecutado” para asegurar la operatividad de las actividades académicas en toda la casa de estudios.
El decano enfatizó un paso inicial crucial para cualquier planificación a futuro: “completar un inventario general de la infraestructura actual disponible en el campus universitario”. Solo conociendo a detalle el estado y la distribución de los espacios existentes, se podrá garantizar una recuperación y reasignación eficiente.
-¿Cuáles son las instancias académicas que ocupan actualmente los galpones que están siendo desmontados?
-Dos de los edificios están ocupados por Escuelas de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. El tercer edificio desde 1975 alberga aulas, laboratorios de investigación, laboratorios docentes, la Biblioteca “Prof. José Forero”, el Departamento de Salud Pública, la Cátedra de Fisiología, el Centro de Estudiantes (Cebio – “Br. Luis Lares”) de la Escuela de Bioanálisis “Dr. Rafael Rangel” de la Facultad de Medicina.
-¿Qué aspectos le preocupan del desmontaje de los galpones y la reubicación de sus ocupantes en la operatividad actual y los programas académicos que están en curso este año y en 2026?
-Ante el eventual desalojo de las dependencias que albergan estos edificios anexos, la prioridad está en disponer de un plan estratégico viable, consensuado y completamente ejecutado, que garantice la operatividad de las actividades académicas, de investigación, administrativas y de extensión universitaria de la Escuela de Bioanálisis.
Servicios compartidos
En Bioquímica, por ejemplo, los trabajos han sido minuciosos. Yoel Amaya, miembro de la comisión, destacó que deben diseñarse sistemas específicos, como una nueva sala de compresores para manejar el aire positivo y negativo necesario en los laboratorios.
Además de la arquitectura patrimonial y la ingeniería eléctrica, se están abordando los sistemas de climatización. En este caso, se instalará un sistema VRF (Volumen de Refrigerante Variable) para ajustarse a las normas del Consejo de Preservación y Desarrollo (Copred) de la UCV, que prohíben unidades de aire en ventanas para preservar la fachada.
En la Facultad de Medicina “se va a necesitar vapor, por eso estamos haciendo un estudio para ver cómo lo colocamos y le damos servicio a farmacia, odontología y demás áreas”, explicó Amaya.
La recuperación en el IME, que incluye la transformación de un antiguo depósito en una sala de profesores con apoyo tecnológico, se acerca a su fin. La primera fase ya culminó, y noviembre está dedicado a laboratorios de investigación y climatización.
Con propósitos superiores e institucionales
Mario J. Patiño Torres, profesor titular de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y decano de la Facultad de Medicina, estima que “mientras que todo lo que se realice sea producto del diálogo y el consenso entre las partes, para propósitos superiores e institucionales, no debe haber motivos de preocupación”.
Apunta que “hasta ahora los trabajos de restauración realizados han permitido recuperar el valor patrimonial del campus universitario de la UCV. Es importante insistir que las restauraciones en proceso y por venir, deben ser realizadas adecuando las obras a necesidades actuales en el ámbito académico, administrativo y de investigación, así como, a los cambios sociales, ambientales y climáticos que se han sucedido en los últimos 70 años”.
Explica que es necesario disponer de “políticas de mantenimiento preventivo y correctivo que garanticen la preservación de la restauración”.
Con información de El Universal






