18 de octubre del 2021

Por qué nos cuesta dormir cuando hay luna llena

La luz de la Luna es tan brillante que es razonable imaginar que, en ausencia de otras fuentes de luz, nuestro satélite habría tenido un papel fundamental en la actividad nocturna y el sueño de los humanos.

La luz lunar ya modula la actividad nocturna en organismos que van desde las larvas de invertebrados hasta los primates, según mostró un estudio de la Universidad de Tel Aviv, en Israel.

El establecimiento de las sociedades industriales, con una amplia disponibilidad de fuentes de luz artificial, permitió a los seres humanos acomodar sus patrones de sueño y vigilia. Así, se han creado entornos bien iluminados u oscurecidos que aíslan a los humanos de los ciclos naturales.

Estos entornos también alteran el reloj interno del cerebro. Este reloj controla todos los ciclos biológicos y, por lo tanto, según el entorno que nos rodee, puede generar un retraso en el inicio del sueño y una menor duración de este, según un estudio financiado por la Fundación Nacional de la Ciencia de EE UU.

Así influye la Luna en la duración del sueño

El ciclo lunar hace referencia a los 29,5 días que tarda la Luna en orbitar la Tierra. Este tiempo es equivalente a un mes lunar. Los investigadores de la Universidad de Washington utilizaron medidores de muñeca para comprobar si había sincronización entre el ciclo lunar y las horas de sueño.

Para contrastar los datos, se sometieron a la prueba 98 habitantes de las comunidades indígenas Toba/Qom en Argentina. Entre los participantes había quienes tenían acceso a la electricidad y quienes vivían sin acceso a ella. Por otro lado, también participaron 464 estudiantes de un entorno altamente urbanizado como es la ciudad de Seattle, en Washington, Estados Unidos.

Los voluntarios durmieron casi una hora menos en los días anteriores a la luna llena

Los resultados revelaron que, en general, en los tres colectivos, los individuos se acostaron más tarde y durmieron menos en los días previos a la Luna llena. Comparando las diferentes comunidades, la duración del sueño total variaba a lo largo del ciclo lunar en una media de 50 a 60 minutos. En cuanto a la hora de acostarse, difería en unos 30 minutos.

Según apuntan en el estudio, esto se podría deber a que los días previos a la Luna llena su luz está disponible durante las primeras horas de la noche, en comparación con los días posteriores, en que la Luna sale más tarde.

En el estudio se señala que cabría averiguar la influencia de la gravedad, un indicador más fiable de la fase lunar, lo que podría tener un efecto específico según la hora del día en nuestro querido y dulce sueño.

Así ha cambiado el sueño a lo largo de la historia

Los científicos consideran que los patrones de sueño de los humanos han cambiado a medida que se ha ido desarrollando una mayor inteligencia, una teoría que se explica en artículo de la Universidad Estatal de Arizona.

Nuestros antepasados más antiguos dormían en ramas u otros lugares improvisados. Esto impedía que su descanso durase muchas horas por el peligro de ser atacados por depredadores.

Con el tiempo, los homínidos empezaron a dormir en lugares más protegidos y estables, como en el suelo de las cuevas, y esto les permitió disfrutar de un sueño más profundo y prolongado. A su vez, la mayor duración y calidad del sueño permitió el desarrollo de una mayor inteligencia.

En un estudio de la Universidad de Toronto se sugirió que los primeros Homo tuvieron la oportunidad de manipular sus entornos, por lo que podrían haber mejorado significativamente su calidad del sueño. También concluyeron que el control del entorno del sueño habría sido esencial para la migración a latitudes más frías fuera del África ecuatorial.

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