La empresa de energía atómica estatal rusa, Rosatom, advirtió este martes que la central nuclear de Bushehr, que Rusia opera en Irán, corre cada vez mayor peligro a medida que sigue la guerra en el país persa.
«La central corre peligro, ya que se escuchan explosiones a kilómetros de la línea de defensa de la planta. No están dirigidas a la central, sino a las instalaciones militares ubicadas allí, pero la amenaza claramente aumenta a medida que se intensifica el conflicto», declaró el director de Rosatom, Alexéi Lijachev.
El directivo enfatizó que «cualquier violación de la integridad del reactor o de las instalaciones de almacenamiento de combustible significaría la contaminación de grandes territorios y movimientos completamente impredecibles de la sustancia contaminante, que dependería de fenómenos atmosféricos».
Lijachev ya alertó hace meses de que un ataque a la planta, sobre todo a su primer bloque generador, provocaría una «catástrofe comparable con la de Chernóbil», la central ucraniana protagonista de la mayor tragedia nuclear de la historia en 1986.
Por ello, Lijachev urgió este martes a priorizar la seguridad de la instalación nuclear.
Al mismo tiempo, anunció que la segunda fase de la evacuación de la central se llevará a cabo «tan pronto como la situación bélica lo permita», por lo que queda en el aire el destino de entre 150 y 200 personas.
El sábado, Lijachev, comunicó que todos los hijos de los empleados de Rosatom, así como el personal afiliado y los deseosos de abandonar el país -un total de 94 personas- ya fueron evacuados de Irán.
A raíz de los ataques israelíes contra Irán en junio, el Kremlin descartó entonces la evacuación de su personal que operaba la misma central de Bushehr, cerca del Golfo Pérsico.
En ese momento se encontraban operativos cerca de 600 trabajadores.
Con información de EFE








