El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, Pablo González Travieso, analizó la situación actual y las perspectivas del sector inmobiliario del país, advirtiendo que los efectos de las sanciones, las restricciones financieras y un marco jurídico adverso continúan frenando el desarrollo del mercado.
Durante una entrevista concedida a Román Lozinski para el Circuito Éxitos, González Travieso recordó que «a finales de 2024 teníamos un país que tenía abierta la posibilidad de una producción petrolera estable, con unos precios de petróleo atractivos, beneficiosos para la generación de flujo de caja del sector gobierno», lo que permitía proyectar un crecimiento del PIB cercano al 5%. Sin embargo, advirtió que «vinieron las sanciones con respecto a el producto principal de petróleo en Venezuela, esto trajo como consecuencia un desbalance en el equilibrio del flujo de caja del país y eso ha generado una creciente incertidumbre».
Demanda activa, pero sin respaldo financiero
El dirigente gremial explicó que, pese al contexto económico complejo, las principales ciudades del país aún mantienen cierto dinamismo en el mercado inmobiliario. Según detalló, «las principales metrópolis mantienen una demanda efectiva por parte de las personas que están buscando unas mejores condiciones de vida, sobre todo con el tema de los servicios y con el tema de la calidad de vida».
No obstante, advirtió que el sector se enfrenta a «retos importantes que tienen que ver principalmente con la falta de financiamiento a corto y largo plazo», un obstáculo que limita la construcción de nuevas viviendas y la reactivación sostenida del mercado.
Marco jurídico que desalienta la inversión
González Travieso también hizo énfasis en la necesidad de revisar la legislación que rige la actividad inmobiliaria, al considerar que su rigidez actual desincentiva la inversión privada. «No es solamente el precio, es cuestión de marco jurídico. En la Cámara hemos sostenido de manera muy continua la influencia en el Ejecutivo para revisar tres leyes que hacen fundamental el ejercicio de nuestra actividad y de la producción de vivienda: la ley de arrendamiento, la ley hipotecaria y la ley de estafa inmobiliaria», indicó.
A su juicio, estas normativas desestimulan a «cualquier productor de nuevos metros cuadrados», pues el marco jurídico lo hace «muy hostil».
Equilibrio aparente entre alquiler y venta
Sobre la relación entre oferta y demanda, González Travieso observó que «cuando tú entras en un portal o sitio de promoción inmobiliaria puedes ver un equilibrio entre lo que es el alquiler y la venta. Esta situación deriva de la estabilidad aparente que había en el país desde 2022 y que generó una posibilidad de pago del venezolano».
Sin embargo, matizó que «teníamos capacidad de pago pero no teníamos capacidad de financiamiento, las dificultades para acceder a la compra de una vivienda hacían que la gente derivara hacia la búsqueda de una mejor calidad de vida en la opción del alquiler».
Perspectivas de desaceleración
Finalmente, el presidente de la Cámara Inmobiliaria advirtió que el clima de incertidumbre macroeconómica podría afectar las expectativas de crecimiento del sector en el corto plazo. «Esta proyección de incertidumbre deriva en un reajuste de las expectativas del PIB del país y ese reajuste nos obliga a pensar que nuestra proyección debe ser que la industria inmobiliaria, a través de la venta de metros cuadrados, puede tener un decrecimiento, aunque la demanda focalizada en algunas ciudades o zonas específicas se mantenga», concluyó.
Con información de Sumarium






