29 de septiembre del 2021

Segunda ola de COVID-19 deja sin turismo a Venezuela en Semana Santa

El sector turístico venezolano tenía puestas sus esperanzas en la Semana Santa que apuntaba a una mínima recuperación económica, pero debido a la segunda ola de COVID-19, que incrementó el número de casos en el país, el Gobierno declaró cuarentena radical, lo que significó un duro golpe.

Los operadores turísticos se estaban preparando para recibir a los visitantes, porque a principios de marzo Nicolás Maduro anunció que la Semana Santa cristiana sería de flexibilización. Pero, la llegada de la variante P1 a Venezuela, conocida como brasileña, cambió los planes.

La presidenta de la Cámara de Turismo del estado Nueva Esparta (norte), Viviana Betancourt, en conversación con Sputnik indicó que tenían grandes expectativas para estos días de asueto, y que los hoteles y posadas contaban con reservas para esta fecha.

«Es un golpe demasiado duro para todo el sector, no solo por la parte económica que afecta a todo el empresariado, sino que echa por tierra las expectativas que teníamos para Semana Santa porque los paquetes (turísticos) pintaban muy bien, tenían buena acogida por parte del público», afirmó.

En Nueva Esparta se encuentran las islas de Margarita, Coche y Cubagua, donde el 90% de la economía depende del turismo, además de ser unos de los principales destinos vacacionales en el país caribeño.

Este es el segundo año en que la cuarentena por COVID-19 afecta la actividad turística venezolana durante la Semana Santa.

Reprogramación
Las personas que habían comprado paquetes turísticos podrán reprogramarlos para la semana de flexibilización sin ninguna penalidad, señaló Betancourt.

«No queremos profundizar en pérdidas, estamos viendo con buenos ojos la reprogramación. En cuanto se flexibilice una semana se pueden usar los paquetes porque no hay penalidad y también se puede reprogramar la fecha del boleto. Tenemos que entender que esta es una nueva realidad que nos toca vivir con COVID-19. Las fechas que uno decide se ven afectadas, toca ver en qué momento sí se puede disfrutar, tenemos que ir surfeando la ola», expuso.

El Gobierno implementó en junio de 2020 el método denominado 7+7, que consistía en siete días de flexibilización de los sectores económicos y luego siete días de cuarentena.

Sin embargo, ante el aumento de contagios diarios, Maduro evalúa cambiarlo a 7+14, que serían siete de flexibilización y 14 de confinamiento, para cortar las cadenas de contagio.

El presidente regional de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras) del estado Nueva Esparta, José Yapur, señaló a Sputnik que los comercios se encontraban dotados para atender a los visitantes los días de asueto.

América Latina

«Para Semana Santa se esperaban unas 9.000 personas, pero solo por vía aérea, adicionalmente están los que entran por ferry (embarcación). Muchas tiendas adquirieron una gran cantidad de productos para atender la demanda en Semana Santa», comentó.

Yapur contó que, cuando el Gobierno anunció la flexibilización para Semana Santa, en dos días se agotaron los vuelos para Margarita. Adicionalmente, dijo que se programaron 40 vuelos tipo chárter y éstos también estaban llenos.

El titular regional de Fedecámaras reconoció que la declaratoria de cuarentena radical en Semana Santa busca salvaguardar la salud de los venezolanos, a pesar de las pérdidas que tendrá para el turismo.

«La medida es un tema sanitario global, estamos viendo que en otros países hay un repunte a todos los niveles. Es un tema temporal, se van a afectar los negocios, el empleo, pero podríamos tener efectos más graves si no se toman ese tipo de medidas», acotó.

A su vez, Fedecámaras trabaja en la elaboración de propuestas que prevé presentar al Ejecutivo, las cuales van dirigidas a estimular otras temporadas vacacionales y fines de semanas largos.

En las semanas de flexibilización los únicos vuelos nacionales autorizados son hacia y desde la ciudad de Porlamar en Nueva Esparta.

Paraíso cerrado
En el archipiélago de Los Roques, ubicado en el norte de Venezuela, la situación es completamente diferente. La detección de más de 100 casos de COVID-19 mantiene cerrado al llamado paraíso de aguas cristalinas.

En 2020, tras ocho meses de cierre, el Gobierno reactivó los vuelos en noviembre hacia Los Roques, pero dos meses después los volvió a suspender.
El presidente de la Asociación de Operadores Turísticos y propietario de una posada en Los Roques, Jesús Montilla, relató que no pudieron trabajar ni en la pasada temporada de Carnaval.

«Ha sido un golpe fatal puesto que la economía del pueblo en 60% depende del turismo. Muchos de nosotros hemos tenido que bajar la nómina al mínimo, los empleados nos han exonerado del pago de sus salarios y les ayudamos con comida», contó.

Entre los afectados se encuentran: 25 operadoras turísticas, 56 posadas, tres empresas de buceo, 160 lancheros y más de siete restaurantes y comercios.
Eso ha llevado a que muchos operadores se dediquen a la comercialización del pescado, que pueden vender en 1 dólar el kilo, para llevar el sustento a sus hogares.

Con informaciòn de Sputniknews

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