«Solo una de cada trece personas» puede acceder a tratamiento frente a desórdenes relacionados con el consumo de drogas en la región del Mediterráneo oriental, advirtió este martes la representante regional de la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Crimen (UNODC), Cristina Albertin.
Durante una videoconferencia ante los medios organizada desde El Cairo por la Oficina regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Mediterráneo oriental, que abarca 22 países surorientales comprendidos entre Marruecos y Afganistán, Albertin recordó que el tráfico de drogas supone un problema de seguridad, pero también implica riesgos sanitarios.
Por ello, la OMS y la UNODC desarrollan un trabajo conjunto en la región para «hacer frente al impacto de las drogas sobre la salud de los individuos, las familias y las sociedades», señaló.
Durante su discurso, la representante de la UNODC puso el foco sobre Siria, donde la OMS y la UNODC «llevaron a cabo una misión de alto nivel para instar al Gobierno a implementar un plan serio de salud contra las sustancias psicoactivas», centrado en la prevención y el tratamiento, con escasa cobertura en la actualidad.
El país mediterráneo fue uno de los mayores centros de producción de droga y uno de los principales exportadores de anfetaminas en la región desde el inicio de su guerra civil en el año 2011.
Tras la caída de Bachar al Asad en diciembre de 2024, el nuevo Gobierno sirio estableció algunos mecanismos de cooperación con sus países vecinos en la lucha contra el tráfico, una «mayor disposición a enfrentar el problema» que destacó de forma positiva la directora regional de la OMS, Hanan Balkhy, durante la conferencia.
Albertin coincidió en que la postura del nuevo Gobierno permite a las agencias de la ONU ofrecer apoyo a las próximas iniciativas del Ejecutivo sirio que traten de abordar el problema.
En su intervención, Balkhy pidió «no criminalizar» a los consumidores, sino invertir en medios médicos para tratar sus problemas sanitarios y de dependencia.
También incidió en esto Albertin, que instó a los países con legislación «dura» sobre las drogas a mantener su vigilancia frente al tráfico, pero no juzgar erróneamente a los consumidores.
La representante de la UNODC recordó que se debe «mejorar el tratamiento sanitario público» ofertado a las personas afectadas por el consumo de drogas, y que la mera inversión en seguridad no resolverá este asunto.
Con información de EFE






