Un equipo científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) español, ha constatado que la caza y el comercio de fauna silvestre en Guinea Ecuatorial involucra hoy a muchas más especies amenazadas que hace tres décadas, representando estas el 41 % de las que se ponen a la venta en ese país.
La investigación, publicada en la revista Biological Conservation, ha sido liderada por personal de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), en el sur de España, y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), en colaboración con instituciones locales.
Para realizar el estudio, ha informado la EBD-CSIC en una nota, el equipo científico se desplazó a Guinea Ecuatorial y recorrió durante tres meses, entre marzo y enero de 2025, los principales puntos de venta silvestre del país; en total, el equipo registró 2.783 individuos pertenecientes al menos a 56 especies de vertebrados terrestres.
Los mamíferos representaron el 80 % de los individuos registrados, seguidos de reptiles con un 14,1 % y aves, 5,9 %. Muchos se vendían frescos o incluso vivos, lo que refleja la existencia de una red de transporte eficiente y continuada desde las zonas de caza hasta los mercados
Aumento de las especies amenazadas
En 1990, solo dos de las especies registradas en los mercados estaban clasificadas como amenazadas a nivel global. Hoy la situación es muy diferente: en el estudio se documentan 15 especies amenazadas y 8 casi amenazadas. En conjunto, estas especies representan el 41 % de todas las registradas y el 21 % de los individuos contabilizados.
«Lo más preocupante no es solo el volumen de fauna comercializada, sino el deterioro en el estado de conservación de las especies implicadas», ha señalado Pedro Romero Vidal, investigador de la EBD-CSIC.
Uno de los resultados más llamativos es el aumento de los pangolines en el comercio. Estos mamíferos cubiertos de escamas, presentes en África y Asia, se encuentran entre los animales más afectados por la caza y el comercio ilegal, y todas sus especies están actualmente amenazadas. En 1990 representaban menos del 2 % de los individuos vendidos en los mercados urbanos, mientras que en 2025 alcanzan el 6,5 % en Bata y el 10,7 % en Malabo.
El estudio también da claves sobre cambios en la composición de especies que se comercializan. Comparado con hace 35 años, hoy se venden relativamente menos primates y grandes ungulados, y más reptiles, aves, carnívoros y pangolines.
Precios más altos
Por otro lado, el análisis económico revela las especies amenazadas alcanzan precios significativamente más altos, independientemente de su frecuencia en el mercado, lo que sugiere que «se están volviendo más escasas o más valoradas, lo que puede incrementar aún más la presión sobre ellas», explican el investigador de la EBD-CSIC José Luis Tella.
El crecimiento demográfico, la expansión de la red de carreteras y el acceso a armas de fuego han transformado las dinámicas de caza en el país, facilitando el transporte diario de animales frescos desde zonas remotas hasta los mercados urbanos.
El equipo científico ha subrayado que, además de mejorar la vigilancia, son necesarias campañas educativas dirigidas a reducir la demanda de carne de especies amenazadas, así como estrategias adaptadas a distintos grupos sociales y culturales.
«Si bien algunas especies abundantes podrían soportar cierto nivel de aprovechamiento, la caza continuada de primates, pangolines y grandes mamíferos plantea serias dudas sobre su sostenibilidad», ha concluido Íñigo Palacios-Martínez, del Museo Nacional de Ciencias Naturales -CSIC.
Con información de EFE






