La Comisión Europea divulgó este jueves el listado oficial de países cuyas exportaciones de productos como cacao, café, aceite de palma, soja o madera podrían estar vinculadas con procesos de deforestación, sin clasificar a ninguna nación latinoamericana como de “riesgo alto” o “riesgo medio”.
De acuerdo con la lista, únicamente Rusia, Bielorrusia, Corea del Norte y Birmania han sido ubicados en la categoría más crítica. La publicación del documento se dio tras un proceso marcado por intensas presiones por parte de gobiernos, sectores industriales y agrupaciones políticas, incluyendo a varios países de América Latina que buscan defender sus intereses comerciales.
Esta clasificación es un elemento central dentro de la Ley contra la Deforestación Importada de la Unión Europea, una normativa ambiental de avanzada adoptada en el marco del Pacto Verde Europeo. Aunque fue aprobada durante la anterior legislatura comunitaria, la normativa ha sido suavizada recientemente tras el cambio político en Bruselas, permitiendo a los importadores un año adicional para cumplir con las exigencias establecidas.
La revisión de la ley respondió a presiones provenientes de países como Brasil, Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela, así como de Estados Unidos, Indonesia, Malasia, Australia, Nueva Zelanda y Canadá. Sin embargo, ninguno de ellos fue incluido en la lista de “alto riesgo”, que obliga a las autoridades de los Estados miembros de la UE a establecer diferentes niveles de control: 1% para países de bajo riesgo, 3% para riesgo estándar y 9% para los considerados de alto riesgo.
A pesar de que la clasificación puede ser actualizada en el futuro, la actual versión tampoco contempla ninguna nación en la categoría de riesgo intermedio, lo que ha generado críticas entre organizaciones ambientales preocupadas por la situación de ecosistemas vitales como la Amazonía y el Gran Chaco.
“La Comisión Europea ha señalado que ‘los países identificados en la categoría de alto riesgo en esta primera lista de referencia están sujetos a sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU o del Consejo de la UE sobre la importación o exportación de las materias primas y productos pertinentes’”, se indica en el comunicado oficial del organismo europeo.
Alcance de la normativa
El propósito de esta ley es impedir que productos consumidos en territorio europeo estén asociados a procesos de deforestación o degradación de bosques, considerando que entre 1990 y 2020 el planeta perdió una masa forestal equivalente a una superficie mayor que toda la UE, y que cerca del 10% de esa destrucción se vincula directamente al consumo europeo.
La regulación aplica a productos como carne bovina, cacao, café, aceite de palma, soja, madera y caucho, además de sus derivados —por ejemplo, cuero, chocolate o muebles— y obliga a las empresas importadoras a demostrar, mediante tecnología de geolocalización, que esos bienes no provienen de áreas recientemente deforestadas.
Si bien la ley también se extiende al mercado interno de la UE, todos los países miembros han sido clasificados como de “bajo riesgo” en la lista publicada, la cual fue aprobada por consenso de los 27 Estados miembros, según indicó el Ejecutivo europeo.
Inicialmente, las reglas debían entrar en vigor en diciembre de 2024. No obstante, la segunda Comisión encabezada por Ursula von der Leyen propuso una enmienda para extender el plazo de implementación. La propuesta fue avalada tanto por el Consejo de la UE como por el Parlamento Europeo.
Así, las grandes compañías deberán cumplir con la ley a partir del 30 de diciembre de 2025, mientras que las pequeñas empresas tendrán plazo hasta el 30 de junio de 2026 para adaptarse.
Reacciones de ambientalistas
El aplazamiento de la entrada en vigor de la normativa fue duramente cuestionado por grupos ambientalistas, que lo consideraron un retroceso. La organización WWF lo calificó en su momento como “un paso atrás profundamente decepcionante”.
Las críticas se han reavivado ahora por la ausencia de países clave en la lista de alto riesgo. “El sistema de referencia lamentablemente no está a la altura de lo que exige la ciencia, ya que países como Brasil y Paraguay no han sido clasificados como de ‘alto riesgo’, a pesar de la crisis de deforestación que está consumiendo bosques esenciales para el clima como el Amazonas y el Gran Chaco”, manifestó la ONG Global Witness.
No obstante, la organización aclaró que, pese a sus limitaciones, la ley sigue siendo una herramienta valiosa. “La falta de ambición de la lista no debería socavar el poder de esta ley para proteger los bosques”, señaló la ONG, subrayando que incluso los países de riesgo bajo o medio estarán sometidos a ciertos controles.
En los últimos años, Brasil ha logrado reducir sus tasas de deforestación, aunque el problema persiste en otras partes de la región. En Colombia, por ejemplo, los índices de pérdida forestal han ido en aumento, mientras que en Argentina, la devastación ha sido especialmente severa en el ecosistema del Gran Chaco, considerado la segunda mayor región boscosa de América después de la Amazonía.
Con información de Sumarium






