Un estudio liderado por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) demuestra, por primera vez, la expansión de especies microscópicas de aguas cálidas en el Mediterráneo occidental, un fenómeno que solo se había documentado bien en la cuenca oriental, lo que revela la “tropicalización” de este mar.
La investigación, impulsada por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA-UAB) ha sido publicada en Global and Planetary Change, según ha informado la universidad en un comunicado.
En la cuenca oriental, la tropicalización ya está bien documentada, pero hasta ahora el Mediterráneo occidental había mostrado menos señales de este proceso.
El estudio “proporciona una indicación clara y temprana de los impactos de la tropicalización en los ecosistemas marinos”.
Hasta ahora, la mayoría de los estudios sobre los cambios en la biodiversidad marina se habían centrado en organismos con los que los seres humanos interactúan o que consumen, como los peces, pero no habían prestado atención al plancton.
Por el contrario, la investigación de la UAB aborda los cambios en los patrones de biodiversidad desde una perspectiva microplanctónica.
Los resultados muestran que “el aumento de la temperatura superficial del mar ya ha alterado la base de las redes tróficas marinas, los productores y consumidores primarios planctónicos, esenciales para el funcionamiento y el equilibrio de los ecosistemas oceánicos”, según destaca Arturo Lucas, investigador del ICTA-UAB y primer autor del estudio.
El equipo científico ha analizado registros de sedimentos marinos del mar de Alborán, en la cuenca occidental, y del estrecho de Mesina (Sicilia), en la zona mediterránea central.
El estudio se centra en dos grupos dominantes de microorganismos planctónicos calcificadores: los cocolitóforos, microalgas fotosintéticas, y los foraminíferos, pertenecientes al zooplancton, que juegan un “papel clave” en la regulación del ciclo del carbono y la química del océano, y actúan como “indicadores ambientales eficaces”.
Uno de los hallazgos más destacados es el aumento de la Gephyrocapsa oceanica, una especie de cocolitóforo más común en aguas tropicales del océano Atlántico que se dispersa a través del estrecho de Gibraltar.
Vía: EFE








